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jueves, 26 de marzo de 2026

Reflexiones-Plan de Vida


La importancia de tener un plan de vida


Todo viaje inicia de la misma forma, haciendo un plan; recuerda cuando fue la última vez que te fuiste de vacaciones; es asombroso como en algunas ocasiones invertimos una gran cantidad de tiempo en planificar un viaje de este tipo, ¿a dónde ir, dónde hospedarse, cómo llegar, qué lugares visitar, el presupuesto con que disponemos, en qué fechas?; y tantos otros detalles; y es aún más asombroso si lo comparamos con el poco tiempo que invertimos en planificar un viaje de mucha mayor importancia y duración; nuestras propias vidas; esto sucede porque muchos no creemos tener la posibilidad ni la capacidad de modificar nuestro destino, pensamos que todo ya está escrito y, que hagamos lo que hagamos, nada va a cambiarlo, y por lo tanto no invertimos tiempo alguno en planearlo, nos conformamos con lo que va apareciendo en el día a día de nuestra vida. Otros simplemente no tenemos, o no sabemos cómo adquirir o construir una visión propia para la vida, no vamos más allá de las ideas de bienestar general y comodidades que la sociedad y la época en que vivimos nos enseñan como deseables, aquellas que como todo ser humano deseamos tener, y solo vamos reaccionando ante lo que nos va apareciendo; si acaso nuestra planeación se limita a las siguientes semanas o meses. Otros, por costumbre, falta de confianza, o simplemente por comodidad, dejamos que alguien más decida por nosotros, generalmente nuestros familiares o amigos; que nos indiquen que carrera estudiar, con quien formar una pareja, donde vivir, que ellos decidan y nosotros solo seguimos su plan, y sin embargo, es nuestra vida, tenemos que hacernos cargo para construir algo que valga la pena, algo nuestro; y para esto hay que ir más allá, hay que pensar en el largo plazo;  hay que utilizar todos nuestros recursos, hacer un esfuerzo consciente para determinar el rumbo específico que debemos seguir en la vida, un destino hacia el cual dirigirnos; definir qué es lo que queremos, cuándo lo lograremos, y la manera en que vamos a hacerlo.
 

Sin tener antes una visión bien clara de lo que deseamos es imposible preveer lo que necesitamos para lograrlo. Si no tenemos claro el destino al que deseamos llegar, tampoco podremos determinar que habilidades, conocimientos, tiempo o dinero son necesarios para tratar de alcanzarlo; y de esta forma podemos llegar a los 40, 50, o 60 años con la sensación de que no hicimos nada significativo, que algo hizo falta en nuestra vida; de que pudimos haber logrado mucho más y perdimos la oportunidad y el tiempo; de que nos vendimos por unos centavos pudiendo haberle pedido a la vida mucho más de lo que recibimos.
 

Tener una visión para la vida y fijar metas y objetivos para alcanzarla se puede comparar con la elección que hacemos de un destino para las vacaciones y los planes necesarios para llegar allí. El problema es que la mayoría de nosotros pasamos más tiempo planificando cosas sin importancia que el que le dedicamos a planear nuestras vidas; planeamos la reunión con nuestros amigos de la siguiente semana, una salida al centro comercial, adquirir algún nuevo videojuego o un teléfono inteligente y otras semejantes; el problema no son el tipo de actividades que realizamos, el problema es que al no estar relacionadas con un plan de vida podemos estar desperdiciando una cantidad importante de tiempo y de recursos en ellas. Y así vamos pasando los años, preocupándonos solamente por cubrir nuestras necesidades básicas, o por cosas que, al no tener un rumbo fijo, no nos conducen a nada, y sin embargo, seguimos esperando que algún día las cosas sean mejores, ¿pero, como van a cambiar si no sabemos a dónde queremos ir?
 
Al igual que en las vacaciones, donde la elección del destino es lo más importante y lo primero que hay que hacer para la planificación del viaje; en la vida, lo más importante es saber hacia dónde dirigirnos; tener una visión para la vida; una imagen lo más clara posible de lo que queremos lograr en el futuro.
 

Algo que ignoramos muy seguido en la carrera del día a día es que nuestro principal recurso no son los bienes que poseemos o el capital que tenemos, sino nuestro tiempo. Mientras nos esforzamos en cumplir con nuestras actividades diarias, con todo aquello que no está conectado con las metas y objetivos de una visión de vida, el tiempo sigue avanzando y no se detiene por nada ni por nadie. ¿No sería de mucho mayor provecho si enfocamos todos estos esfuerzos en seguir las metas y objetivos que nos lleven en un rumbo preestablecido por nosotros mismos?..., ¡claro que sí!
 
Vamos a reflexionar por un momento el seguir actuando en la vida sin tener claridad sobre a dónde queremos llegar y por lo tanto, sin las metas y objetivos necesarios para alcanzar nuestra visión y hagamos la siguiente pregunta:
¿Cómo será nuestra vida dentro de 5, 10 o 20 años más?


Cada uno de nosotros somos responsables por las elecciones que hacemos en la vida y uno de los remordimientos más grandes que podemos tener en el futuro no es por lo que hicimos mal, sino por lo que no hicimos. Por eso hay que diseñar lo mejor posible nuestro plan de vida y dedicarnos conscientemente a elaborar también el plan de metas y objetivos para alcanzar esa visión que tenemos en nuestra mente y en nuestro corazón, y hacer todo lo posible para lograrlo.
 

¿Cómo podemos adquirir una visión para la vida?
Tomemos un tiempo para reflexionar sobre lo que más deseamos, para esto hagamos las siguientes preguntas:
-¿Qué es lo más importante para mí?
-¿Qué propósito tiene lo que estoy haciendo?
Si logramos contestar sinceramente estas preguntas vamos a tener la claridad suficiente para planear nuestro futuro y esto, junto con las metas y objetivos para lograrlo, nos va a dar las energías necesarias para levantarnos diariamente y continuar trabajando hasta alcanzar cada una de esas metas y lograr nuestra visión de vida.
 

La vida tiene mucho que ofrecer, ¿por qué conformarnos con mirar como otros logran lo que se proponen?, ¿por qué no tomar la parte que nos corresponde de éxito y felicidad de la misma manera en que lo hacen ellos? 
Pensemos en grande y no nos dejemos limitar por nuestra situación actual, ni por opiniones de amigos, o familiares; no nos quedemos solo con la idea de lo que consideramos posible alcanzar; no permitamos que nada ni nadie limite nuestros sueños.
Trabajemos en adquirir una visión de la vida que sea emocionante para nosotros y que valga la pena seguir, sin importar los obstáculos que encontremos. A medida que caminamos en una vida con propósito y visión, nuestra mente se abre y ya no va a encontrar las cosas tan difíciles de lograr y cualquier obstáculo que se presente lo vamos a considerar solamente como una oportunidad de aprendizaje.
Una vez que tengamos la visión de lo que deseamos lograr para el futuro, vamos a cuantificarla y a ponerle fecha; por ejemplo, no basta con querer alcanzar la independencia financiera, tenemos que ponerle cifras y un límite en el tiempo; la libertad financiera para algunos es vivir sin deudas, para otros es ganar $ 1,500,000 de pesos al año y otros piensan que tener 30 millones de dólares apenas es suficiente.
Una vez que establecimos nuestra visión vamos a fijar metas de corto, mediano y largo plazo donde establezcamos cifras y fechas de cumplimiento; esto nos permitirá evaluar nuestros progresos en el camino hacia el logro de nuestra visión; recordemos que una meta solo es un sueño con una fecha  y que depende principalmente de nosotros mismos que se realice o no.
 

Vamos a obligarnos a salir de nuestra zona de comodidad; a la mayoría no nos gustan los cambios; sin embargo, siempre aprenderemos más y desarrollaremos nuestras habilidades y nuestra capacidad de superación cuando enfrentemos situaciones desconocidas y complicadas que demanden esfuerzos adicionales. 
Sin batalla no hay victoria, y sin trabajo no hay recompensa..., ¿simple no?

Es probable que, mientras lees esto, algo despierte en tu interior; que tome fuerza el deseo de cambiar las cosas, de lograr más y de vivir con un propósito bien claro; vamos a poner atención y escuchar con cuidado esa voz interior, no ignoremos estos sentimientos; vamos a empezar hoy, el tiempo está en marcha y avanza sin detenerse 

¡Muévete, la vida no es eterna...!


 ¡Libera tu potencial...!
 
 
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miércoles, 18 de marzo de 2026

Historias de misterio-El poder de las palabras


El poder de la mente y las palabras

Permítame iniciar con una afirmación que, a primera vista, podría parecer ilógica, algo fuera de la realidad: "Las palabras (sonidos) pueden matar", no en sentido metafórico que utilizamos cuando decimos que la crítica destruye, sino en un sentido que, si no es literal, se acerca peligrosamente a serlo; más adelante regresaré a esta afirmación pero, primero, el contexto.

Desde la antigüedad, las leyendas y metáforas se han utilizado como un medio para transmitir conocimientos; algunas veces, de forma encubierta; lo que los expertos en comunicación llaman "transmisión cifrada", que consiste en esconder una verdad, o una instrucción dentro de un relato inocente; encontramos ejemplos en obras como las mil y una noches, en los relatos de las fábulas y cuentos; o en la biblia, de la que se dice que oculta conocimientos secretos que no deben estar al alcance de todos y que se pueden interpretar mediante la ayuda de un código secreto; Isaac Newton, a quien recordamos por la ley de la gravedad y el cálculo diferencial, dedicó más años de su vida a tratar de encontrar este conocimiento oculto en los textos bíblicos que a la física; no era superstición, sino la convicción de que la biblia funcionaba como un código, y que detrás de sus narraciones existía un sistema de conocimientos que alguien, en algún momento, había decidido proteger ocultándolo a simple vista; "el que tenga oídos que oiga", es una frase que se encuentra en los evangelios y el apocalipsis
 
Dentro de estas leyendas, algunas hablan sobre magia, encantamientos y hechizos; es algo que siempre me pareció fascinante desde el punto de vista intelectual; y me llevó a preguntarme si pudo haber algo de verdad en estas historias; ¿tuvieron un origen real, o solo fueron producto de la imaginación?, ¿qué sucede si determinadas palabras pronunciadas de una forma especial afectan, a voluntad, la realidad física; ¿no es este acaso el mismo principio que hay detrás de las oraciones religiosas, las invocaciones y de los mantras?; palabras especiales, pronunciadas de cierta forma para solicitar a los Dioses un favor.
 
También se menciona que este tipo de conocimiento mal aplicado puede implicar riesgos para quien quiera ponerlo en práctica; hay textos de la biblia que prohíben realizar invocaciones y consultar adivinos; también recuerdo haber leído sobre un mago francés Eliphas Levi, considerado el creador del ocultismo moderno, quien describe una experiencia personal y advertía de los peligros de estas prácticas. 
El monje tibetano, el sacerdote egipcio, el brahmán védico y el rabino cabalista; todos ellos coinciden en que el lenguaje (sonidos), pronunciado bajo condiciones especiales de entonación, intención y contexto, pueden afectar el mundo físico

¿Realidad o superstición?; haciendo a un lado el hecho comprobado de que los sonidos tienen efectos sobre la materia y, volviendo a la afirmación inicial de que "Las palabras pueden matar"; ya hace muchos años, la búsqueda de nuevos conocimientos y la curiosidad sobre este tema me llevaron a protagonizar una situación bastante perturbadora y ahora lo digo por experiencia propia; "hay ocasiones en que deberíamos mantener la boca cerrada para no meternos en problemas"
La siguiente historia es real y demuestra el poder que encierran las palabras, o tal vez los efectos  del condicionamiento y la sugestión y, espero que también de advertencia sobre el cuidado que debemos tener con algunos conocimientos...
 
Hace tanto tiempo que sucedió esto que… en ocasiones, cuando me acuerdo, he llegado a pensar que solo fue producto de mi imaginación o que mi memoria ha distorsionado los hechos en algo que cualquier persona lógica se negaría a aceptar como real…
 
Esto sucedió cuando tenía 16 o 17 años; recuerdo que estaba recostado leyendo un libro sobre enigmas y costumbres del Tíbet, un libro de los que circulaban en aquellos años entre lectores curiosos, no exactamente un texto académico, ni tampoco novela popular, el texto hablaba de costumbres y enigmas tibetanos, especialmente de una práctica que en los monasterios habían cultivado durante años; la ceremonia de transferencia de consciencia que se realizaban para ayudar a las personas que se encontraban cerca de la muerte a pasar por este trance de una manera tranquila y sin dolor alguno; señalaba que en algunos monasterios del Tíbet se entrenaba durante años a algunos monjes para pronunciar unos sonidos especiales que abrían el orificio de Brahama en el cuerpo de la persona afectada y permitían escapar la energía vital sin sentir dolor alguno; guiando al fallecido hacia un renacimiento superior; después de leerlo recuerdo que lo primero que se me ocurrió fue, como tal vez estén pensando algunos de ustedes; ¡si, si, como no!, ya parece que con solo pronunciar unas palabras de la forma que dicen, mi alma o mi energía vital se va a escapar de mi cuerpo; tratando de encontrarle alguna lógica, pensé que solo se trataba de algún proceso sicológico para tranquilizar a las personas que están en esa situación; una forma de sugestión para tranquilizar al agonizante; seguí leyendo las instrucciones que mencionaba el libro sobre la pronunciación y, con total incredulidad, para demostrarme que no pasaría absolutamente nada, sin pensarlo mucho, pronuncié las palabras que señalaba el libro de la manera indicada; a pesar del tiempo transcurrido, lo que pasó a continuación lo recuerdo con toda claridad; casi de inmediato empecé a sentir un hormigueo en todo el cuerpo, sentí como si me desvaneciera y algo que debería permanecer dentro de mí estuviera siendo llevado hacia afuera; después vino una sensación de caída, no hacia el suelo, sino hacia atrás, hacia un abismo; y con ella, un pánico ciego, visceral, el tipo de miedo que sientes cuando reconoces el peligro antes de que la mente pueda procesarlo; salté de la cama y corrí hacia el patio, en el centro había un deposito con agua en el que metí la cabeza, llené una cubeta y me la vacié encima, al agua fría disminuyó la sensación, pero no la eliminó, no desapareció; ni siquiera el frio del agua en el cuerpo consiguió eliminarla completamente.
 
Lo que pasó el resto de aquel día no lo recuerdo, y en las siguientes semanas es un poco confuso; lo que si recuerdo es que todos los días me la pasaba acostado, adormilado, sin levantarme y con un cansancio enorme, mi madre me despertaba durante el día para comer algo y apenas si probaba los alimentos; por ese tiempo mi abuela, con quien había vivido varios años cuando era pequeño, llegó a visitarnos y en cuanto entró a la habitación y me vio, se puso a llorar, yo había bajado como 6 kilos de peso en menos de dos semanas y ella, con el conocimiento que da la edad y el haber visto todo tipo de cosas, le dijo a mi madre que me veía muy mal, y que si no hacían algo me iba a morir, lo alcancé a escuchar; y recuerdo que mis pensamientos no fueron de miedo, sino de algo más parecido a la tristeza; ¡no voy a conocer a la persona con quien debería compartir mi vida!; ¡no voy a tener la oportunidad de formar una familia, de conocer a mis hijos!; ¡no voy a volver a ver a familiares ni amigos!; ¿hasta aquí llegó todo?.
 
Mi abuela y mi madre recurrieron a una curandera, me rociaron con alcohol y gritaron mi nombre con fuerza -un procedimiento que en algunas tradiciones populares de América Latina se utiliza para "llamar el alma" de quien ha sufrido un fuerte susto- y realizaron el ritual completo; y algo funcionó, pues poco a poco recuperé el apetito, el peso y la energía, pero aun cuando me recostaba y cerraba los ojos, la sensación de caída regresaba; esto me afectó todavía como medio año; cuando me sentí mejor volví a buscar el libro que había originado todo el problema, pensé en quemarlo para que no fuera a caer en manos de alguno de mis hermanos y evitar que pudieran pasar por la misma experiencia, lo busqué por todas partes, entre mis cosas, en el closet, en las maletas, en cada rincón de la casa, pero no lo encontré; había desaparecido; con el tiempo me olvidé de él, pero no de la experiencia sufrida.
 
3 años después, estábamos desmontando la cama de mi habitación, se la íbamos a pasar a uno de mis hermanos menores; al estar desarmando la cama vieja, de repente apareció el libro, escondido en una de las piezas en las que sería muy difícil que alguien lo hubiera encontrado; lo recogí con algo de miedo y lo guardé sin decir nada; los siguientes días los pasé reuniendo el valor suficiente para leerlo nuevamente; cuando por fin pude hacerlo, la primera parte del libro era exactamente como la recordaba, pero algunos capítulos que estaba seguro de haber leído ya no estaban; la parte donde se enseñaba a los monjes a controlar su temperatura corporal mediante ejercicios en los que secaban sábanas mojadas con el calor de su cuerpo había desaparecido; la parte de una ceremonia donde comían los sesos de un mono, directamente de su cráneo con una cuchara de plata, como si fuera un helado; tampoco aparecía, el capítulo que describía como se practicaba la levitación con unas cadenas atadas al cuerpo, los viajes astrales y otras parecidas no se encontraban por ninguna parte; tampoco estaban las instrucciones sobre cómo pronunciar las palabras para liberar la energía vital; ¿Qué fue lo que sucedió?
 
Todavía hoy, después de tantos años, sigo preguntándome lo mismo; ¿Qué sucedió?; entiendo que mi mente buscó protegerse olvidando el lugar donde había escondido el libro, pero lo que no entiendo es como desapareció lo que según yo había leído; la explicación lógica es que tal vez mi memoria mezcló los recuerdos de otras lecturas pero, recuerdo que, en su momento, hice una revisión cuidadosa y no tenía ningún libro sobre estos temas, por lo menos no como recuerdo haberlos leído; otra explicación, por más ilógica que se escuche, sería que realmente una parte de mi energía vital abandonó mi cuerpo y al regresar haya traído consigo conocimientos y experiencias desconocidas, en fin, creo que siempre será un misterio.
 
 
El tema volvió a mi memoria unos años después, mientras leía una publicación sobre mantras, en la que se advierten los riesgos de una mala pronunciación de los mismos y señalan que se han dado casos en que quienes los practican han muerto de manera instantánea debido a una mala pronunciación.
 
¿Qué fue lo que sucedió, sugestión, condicionamiento mental?; seguirá siendo un misterio; pero de algo estoy bastante seguro, lo que sentí; los efectos de lo que hice si fueron reales y, si mi madre y mi abuela no hubieran hecho algo, no estaría aquí contándolo. La sugestión y el condicionamiento mental pueden afectarnos físicamente, nos pueden enfermar y, en ocasiones, literalmente, matar. 
Los efectos de la magia, los encantamientos, hechizos, bendiciones y maldiciones; buena y mala suerte, descansan sobre las mismas bases...; el poder de una mente condicionada; lo que creemos crea nuestra realidad, y eso, al menos, no es un misterio
 
En cuanto a las palabras en cuestión, no las escribiré aquí, no porque crea con certeza que son peligrosas, sino porque la probabilidad de que lo sean, aunque pequeña, me parece suficiente razón para callarlas; soy, después de todo, una persona que ha aprendido manera directa a respetar lo que no comprende.

 

¡Libera tu potencial…!


Condicionamiento mental
http://rbb-desarrollo.blogspot.com/2014/01/mente-condicionamiento-y-sugestion-como.html

viernes, 3 de julio de 2015

Reflexiones-Algo sobre personalidad

Sé tu mismo


                Extrovertido

Conozco personas de carácter introvertido, sencillos y humildes, que difícilmente toman la iniciativa en alguna situación determinada, no les gusta exponerse a las críticas ni a las opiniones de los demás; pero también conozco personas extrovertidas, orgullosas, a quienes les gusta llamar la atención en cualquier lugar donde se encuentran; en ambos casos me parecen magníficas personas que, aparentemente están conformes y satisfechas con su forma de ser pero; y esto me hace preguntarme, ¿cómo saber si la personalidad que tenemos cada uno de nosotros es natural, el resultado de nuestras propias decisiones, o si no es más que producto del condicionamiento recibido desde el día en que nacimos; como seríamos en otra cultura con diferentes costumbres, con otra formación, cuál sería nuestro carácter y personalidad?; ¿seguiríamos siendo introvertidos y sencillos; o extrovertidos y arrogantes; cambiaría nuestra forma de ser?, y a todo esto, ¿Cuál es la personalidad adecuada?, y tal vez lo más importante, ¿Somos conscientes de que somos los principales responsables de ella?

     Construye tu personalidad

Cada uno de nosotros somos únicos e irrepetibles; cuando nos dicen: ¿Por qué no intentas ser cómo …? es una completa aberración, por no llamarla de otro modo, pues no existe una sola forma de ser y de actuar ni de llevar a cabo una tarea, cada uno de nosotros debemos encontrar nuestro propio estilo, aquel que más se acomode con nuestra forma de pensar, aquel que nos de los mejores resultados en la búsqueda de nuestros objetivos y nos permita ser felices; aceptando  completamente nuestra individualidad pues son los rasgos que nos definen y nos hacen únicos; y si por alguna razón no estamos de acuerdo con alguno de ellos; únicamente nosotros y nadie más tenemos la responsabilidad de trabajar en él y cambiarlo hasta llegar a ser tal y como deseamos; hasta llegar a construir la personalidad con la que nos sintamos satisfechos, aquella que nos permita fluir en la vida sin restricción alguna.

Hay algo de lo que podemos estar 100% seguros, somos el mejor producto que ha resultado de un largo proceso de evolución y selección natural que se inició hace miles de años, somos únicos y originales, nuestra forma de ser y nuestra personalidad es solo nuestra, no debemos ni podemos conformarnos con tratar de ser una mala copia de alguien más; honramos a cada generación anterior cuando nos proponemos ser de verdad nosotros mismos, cuando trabajamos constantemente en nuestro desarrollo personal, cuando tenemos claro cuál es nuestro propósito de vida y, en su búsqueda, ayudamos e influimos positivamente en cada una de las personas con las que interactuamos.

Nadie tiene las mismas cualidades que nosotros, somos diferentes a todas las personas que conocemos, somos originales y, aunque físicamente podemos ser muy parecidos a nuestros, padres y hermanos, nuestra personalidad es exclusiva; no hay nadie como nosotros y debemos sentirnos orgullosos de ser distintos y preferir ser marginados por esta originalidad, por ser diferentes, que adaptarnos y ser aceptados e incluidos en la generalidad, donde se busca que todos sean iguales, donde todos tienen miedo de comportarse como realmente son por lo que pensarán o dirán de ellos los demás.

A final de cuentas ninguno somos tan perfectos como en ocasiones llegamos a creer ni tan malos como imaginan los demás; solo somos diferentes; pero en este viaje que se llama vida una cosa es segura, podemos ser mucho mejores de lo que imaginamos.
                    Introvertido

Si nuestra personalidad es introvertida y humilde, o arrogante y extrovertida y con ella nos sentimos bien y funcionamos a la perfección no debemos tratar de cambiarla solo por miedo a lo que piensen los demás y encajar en el grupo; debemos cuestionar constantemente nuestras conductas y asegurarnos de que nuestras características son una aceptación propia y no un condicionamiento aceptado consciente o subconscientemente de alguien más, si algo en nuestra personalidad no nos satisface debemos hacer lo posible por cambiarlo hasta estar conformes con ella; debemos estar conscientes de que algunas actitudes nuestras serán bien vistas y otras no, pero lo más importante es cómo nos sintamos nosotros; conservar aquellas características que nos permiten desempeñarnos al máximo en lo que hacemos; y trabajar en las que no; es cierto que la vida diaria implica que todos influimos o somos influidos en mayor o menor medida por nuestras conductas; pero la incorporación de alguna de ellas a nuestra personalidad se debe efectuar de manera libre, por elección propia; esto implica un proceso de cuestionamiento constante, aceptando la responsabilidad que implica ser los únicos constructores de nuestra forma de ser.

Es importante que antes de iniciar un proceso de cuestionamiento y posible cambio en nuestra personalidad, lo primero que debemos hacer es aceptarnos tal como somos actualmente; con cualidades (muchas, grandes y muy valiosas) y algunas debilidades, sin exagerar ninguno de los dos aspectos; tratando de ser lo más justos en nuestra auto apreciación al analizarnos; sin deprimirnos si estamos lejos del ideal que buscamos; siendo conscientes de que como individuos representamos lo mejor de miles de generaciones de antepasados que lograron sobrevivir y resolver cada uno de los problemas que se les presentaron.

No somos un producto terminado, ni tenemos fecha de caducidad, la posibilidad de ser mejores siempre está presente

¡Libera tu potencial!

viernes, 26 de junio de 2015

Reflexiones-¿Qué es la Realidad?


El simple hecho de que creamos o no en algo no prueba que sea verdadero o falso. En el pasado no se pensaba, ni se creía que pudiese existir un nuevo continente; el viejo mundo constituía la totalidad del planeta; pero esta creencia no significaba que su existencia no fuera cierta. De la misma manera sucede con la información que llega a nuestra consciencia, el hecho de que seamos conscientes o no de algunas sensaciones no condiciona su existencia; existen sonidos (ultrasonidos) de los que no somos conscientes, no podemos escucharlos porque nuestros sentidos no están adaptados para ello, y sin embargo están ahí; también existen objetos que no caen dentro de nuestro campo visual y sin embargo son reales; algo similar sucede con nuestra memoria, hay  hechos que no recordamos conscientemente y sin embargo tenemos evidencia de que ocurrieron realmente (fotos, videos, testimonios de otras personas); por otro lado, también podemos tener recuerdos de situaciones que nunca han sucedido en la realidad; sucesos que tal vez se formaron en nuestra mente a través de lo experimentado en la lectura de algún libro, de algún sueño, o alguna película y con el tiempo lo hemos distorsionado hasta llegar a creer que forma parte de nuestra memoria real.


Solo como planteamiento filosófico, pudiera ser que nuestra existencia comenzó hace unos minutos y la totalidad de nuestros recuerdos no son más que sucesos implantados en nuestra mente de alguna manera; tal como vemos en las películas de ciencia ficción.

Si fuera posible que a través de algún desarrollo tecnológico se hiciera llegar información directamente a nuestro cerebro, sin la intervención de los sentidos, para nuestra mente sería real lo que estamos percibiendo y no existiría diferencia alguna con la información registrada por nuestros sentidos; entonces estaríamos llegando a dar validez al argumento de Descartes de que debemos dudar de la existencia de los objetos sensibles porque sería posible que algún demonio tramposo nos estuviera engañando; y en este caso, el demonio sería la tecnología, el cine, la realidad virtual, o inclusive los sueños.

Nuestras sensaciones, pensamientos, recuerdos, odios y deseos; todos ellos son procesos internos que se producen en nuestra mente ante algún estímulo, y que ciertamente afectan nuestro entorno físico.

Nuestra realidad proviene no solamente de las creencias y de lo aprendido durante la vida, sino también de las inferencias, razonamientos y deducciones que hacemos con todos estos conocimientos, es a través de la misma mente que se puede llegar a generar conocimientos nuevos a partir de los que ya tenemos en ella; claro que mientras mayor cantidad de información tengamos a la mano (mentalmente hablando), más fácil nos resultará reflexionar y crear nuevos conocimientos, pues contaremos con la materia prima necesaria para ello.

¿Acaso solo yo existo (solipsismo); sólo mis experiencias y los razonamiento e inferencias que hago de ellas son ciertas y debo dudar de todo lo que esté fuera. Todo el mundo depende de mi existencia y mis pensamientos?

Aparentemente no puede haber razón para aceptar la existencia de algo que no hemos experimentado; de lo que yo he experimentado estoy seguro, ¿pero de lo que experimentan los demás?; ¿Cómo puedo saber si lo que yo considero como el color rojo es lo mismo para las demás personas; tal vez lo que mi mente percibe es diferente, solo que desde pequeño me enseñaron que tal color se denominaba rojo y yo lo sigo llamando de esa manera, para saber si lo que veo es lo mismo que perciben otras personas tendría que estar conectado a su mente; respecto a lo que experimentan los demás únicamente podemos conocerlo mediante la observación, a través de lo que nos dicen y con esto realizar las inferencias necesarias, y si estas suposiciones sobre lo que perciben se aceptan como prueba de la realidad, significa que algo no necesariamente debe ser experimentado para creerlo; se puede llegar a ello a través de la razón.

Lo cierto es que aunque, en algunas situaciones,  la realidad es independiente de quien la interpreta, estas interpretaciones que hacemos de lo que nos llega a la mente a través de los sentidos, todos estos razonamientos, suposiciones e inferencias que hacemos con los conocimientos que vamos adquiriendo, es lo que va formando nuestro mundo, nuestras creencias personales, y estas, sean ciertas o no, influyen y cobran realidad física en cada uno de los ambientes en los que nos desarrollamos; el trabajo, la escuela, o la familia; conforman nuestros límites de lo que es o no posible para nosotros; estas creencias sobre la realidad tienen una gran influencia en la dirección que le vamos a dar a nuestra vida y en cada uno de los logros que obtenemos.

Nada puede cambiar nuestro pasado, las decisiones tomadas nos han llevado hasta este momento de nuestra vida, pero, ¿Qué hay de nuestro futuro?, éste tiene una infinidad de posibilidades que podemos seguir, la pregunta es, ¿Cuál vamos a elegir...?



 

¡Los límites solo existen cuando creemos en ellos!

¡Libera tu potencial, trabaja en tu mente!

viernes, 19 de junio de 2015

Reflexiones-¿Qué es la verdad?

¿Qué es la verdad?

¿Qué es la verdad, algunas cosas tienen existencia propia, independiente de las personas, o su existencia depende siempre del punto de vista de cada observador?; claro que me refiero solo al tipo de situaciones en la que dos o más personas podemos recibir los mismos estímulos externos, la misma información, y sin embargo la interpretación de lo que vemos puede ser muy diferente, lo que para mí es correcto, para los demás puede ser algo totalmente inadmisible y fuera de realidad; nada resulta más natural que decir "lo vi con mis propios ojos", o tocar un objeto para comprobar que es real, pero a nivel mental, la realidad que percibimos con nuestros sentidos resulta menos sólida de lo que parece; ¿pero cómo es que realiza nuestra mente esta interpretación?

Toda interpretación que hagamos dependerá en gran medida de la cantidad de información que hayamos almacenado en nuestras redes neuronales, de nuestras experiencias pasadas; de los valores aprendidos y del condicionamiento que hayamos recibido en nuestra familia, en nuestra cultura, y en nuestra época.

Así por ejemplo si hablamos de religión; una persona con una gran cantidad de conocimientos y una cultura amplia, estará mejor capacitado para entender el tema, sin caer en fanatismos; comprenderá mejor las bases que tienen las ideas diferentes a las suyas; pero alguien cuya cultura y conocimientos están limitados a los que recibió de su familia o comunidad, que nunca se preocupó por incrementar estos conocimientos y que rara vez cuestiona la validez de sus creencias; tendrá una visión muy estrecha y mostrará una gran intolerancia a cualquier tipo de ideas que difieran con las suyas; no porque lo desee, o porque haya elegido ser así, sino porque lo que sabe y lo que cree, es todo lo que hay en su pequeño mundo, donde no hay cabida para nada más que lo que él considera como cierto.

La misma información externa que llega al mismo tiempo a la mente de dos personas diferentes producirá interpretaciones y resultados diferentes, dependiendo de sus experiencias pasadas y de los conocimientos que tengan; inclusive, la misma información producirá resultados diferentes en la misma persona si esta llega en diferentes periodos de su vida, pues los estados de ánimo, los conocimientos y experiencias que haya acumulado serán diferentes.

Si así de subjetivas pueden llegar a ser nuestras creencias y experiencias, entonces, ¿Qué grado de verdad tiene todo aquello en lo que pensamos y creemos?

Al final, la idea de "verdad" es relativa; más bien, nuestra mente recibe información a través de los sentidos, la interpreta y, de manera natural, construye realidades que tratamos de acomodar acuerdo a lo que ya conocemos; estamos interpretando constantemente la información que recibimos y para esto utilizamos los recursos que ya están almacenados en nuestra mente. Lo que consideramos como verdadero es solamente nuestra verdad personal, nuestra interpretación de las cosas, el resultado de nuestros pensamientos en esta época de nuestra vida; y eso nos puede llevar a conclusiones y expectativas falsas sobre lo que debe o no debe ser; muy probablemente lo que ahora consideramos correcto, dentro de algunos años nos cause risa y nos llegue a parecer totalmente inaceptable.

Ante todo esto creo que lo mejor que podemos hacer es no tomar nada por cierto, debemos estudiar y trabajar en comprender como funciona nuestra mente; también debemos identificar y cuestionar constantemente y con todo detalle cada una de nuestras creencias, aún las más sagradas, intentar reforzar aquellas que nos impulsan a seguir adelante y nos hacen ser mejores personas y tratar de eliminar las que nos limitan, las que nos incitan a juzgar y mostrar intolerancia ante cualquier situación.



¡Los límites solo existen cuando creemos en ellos!

¡Libera tu potencial, trabaja en tu mente!

viernes, 20 de febrero de 2015

Historias de ficción-La rebelión del Subconsciente

La rebelión del subconsciente

“Hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente seguirá dirigiendo nuestras vidas y nosotros lo llamaremos destino”
Carl G. Jung

Durante siglos se le dio toda la importancia del mundo a la mente consciente; al pensamiento lógico, analítico y racional y se dejó de lado las capacidades de nuestra mente subconsciente y, aunque son parte fundamental de nuestra personalidad, siempre se consideró a las emociones, la intuición, los sueños, la creatividad, y la imaginación; como algo derivado del pensamiento consciente, como algo casi innecesario; fue hasta finales del siglo XlX que se le empezó a dar la importancia que realmente tiene, Freud publicó “La interpretación de los Sueños” y creó la técnica del Psicoanálisis; poco después apareció Carl G. Jung, con la Sicología analítica; por las mismas fechas, derivado de la filosofía Alemana, aparece la Sicología Gestalt; ya en épocas más recientes, a mediados de siglo XX se publicó algo conocido como la teoría de la Autoimagen; un poco después apareció la PNL y ya más recientemente la conocida inteligencia emocional


A través de investigaciones recientes, se ha descubierto que el subconsciente es el verdadero genio que controla nuestro destino; es quien modela nuestra conducta y crea nuestra realidad a través de las creencias y los pensamientos que previamente introducimos, o alguien más introduce en él, es quién hace posible que se realice lo que más deseamos, y también aquello que más tememos; es el encargado de hacer que funcione correctamente nuestro cuerpo pues ejecuta más de 70,000 funciones, entre ellas, la respiración, la circulación sanguínea, los latidos del corazón, el funcionamiento del sistema inmunológico, la sudoración, el crecimiento del pelo, de las uñas, la creación de nuevas células, la producción de hormonas, etc.; es también el responsable directo de nuestras respuestas emocionales y de nuestra conducta.

La mente y los pensamientos es lo que hace toda la diferencia entre una persona exitosa y una que no lo es, el éxito de quién logra sus objetivos se puede observar en sus pensamientos, en sus patrones de comportamiento; las creencias y las actitudes de una y otra son muy diferentes; pero, en ambos casos, estos patrones de comportamiento se llevan a cabo de manera subconsciente; es decir que lo que obtenemos en la vida va a depender en gran medida de la información, los pensamientos y creencias que almacenamos en nuestra mente y de la forma en que nuestro subconsciente utiliza esta información, más que del pensamiento consciente, la lógica y el razonamiento.

La siguiente historia es solo ficción pero sirve para ejemplificar la importancia del subconsciente y de cómo una mente sugestionada influye sobre nuestra conducta y personalidad e inclusive sobre nuestra salud...

Recuerdo que siempre me han apasionado los temas relacionados con la mente, con sus secretos y funcionamiento; me emocionaba el hecho de saber que podemos lograr grandes cambios en nuestra personalidad y nuestra conducta haciendo pequeñas modificaciones en nuestros pensamientos y nuestras creencias; ¡imagínense poder cambiar a voluntad nuestra personalidad, que descubrimiento!. Uno de estos temas que más me interesaban era el hipnotismo y la sugestión, algo que hasta mediados del siglo pasado aún se consideraba como fantasía; relacionado más con la magia y lo desconocido que con la ciencia, así que, hace ya bastantes años, llevado por la curiosidad, busqué toda la literatura que pude sobre el tema (en esa época no existía aún el Internet) y me dediqué de inmediato a leerlo; después de algún tiempo, aprendí a la perfección los pasos necesarios para hipnotizar a una persona; claro que de inmediato quise verificarlo y traté de poner mis conocimientos en práctica, mi primer sujeto de experimentación fue el pobre de mi perro, con el cual, por más que lo intenté, no tuve resultado alguno; tiempo después aprendí que esto se debe a que los animales no tienen una mente tan compleja como la nuestra, y con ellos, lo que funciona es el condicionamiento a base de recompensa y castigo; después, decidí practicar con uno de mis hermanos menores, en este caso los resultados fueron buenos, aunque siempre tuve la duda de si fueron buenos porque realmente pude hipnotizarlo o por la influencia que podía tener sobre él como su hermano mayor; el caso es que pude influirlo y su conducta mejoró notablemente; después de esto olvidé por completo el tema.

Algunos años después, justo cuando acababa de terminar la universidad, tuve nuevamente la oportunidad de poner en práctica lo que había aprendido años antes; recuerdo que tenía un amigo con problemas de salud, unas alergias en la piel, gripas continuas que parecían no tener fin, y un estado contante de falta de energía; y como yo había aprendido que la mente subconsciente es la principal responsable del funcionamiento de los procesos automáticos del cuerpo, estaba convencido de que su problema no era físico, sino sicológico; así que se me ocurrió que podía utilizar lo que sabía para ayudarle a solucionarlo, pero nunca me imaginé el resultado que tendría todo esto; en principio, no fue tan difícil convencerlo de que el hipnotismo sería la solución a sus problemas y que me dejara intentarlo con él, ya que se encontraba desesperado, pues había probado de todo y ningún médico, ni medicina, habían conseguido ayudarle; además utilice como ejemplo la experiencia de mi hermano menor, así que acabó por aceptar e iniciamos de inmediato con el proceso. Recuerdo que no hubo problema alguno con la primera fase, inducir la relajación, y logré que su mente consciente quedara adormecida por completo, dejando libre el acceso al subconsciente, pero al tratar de implantar la sugestión adecuada para eliminar sus problemas de salud sucedió algo que no esperaba, mi amigo comenzó a hablar de manera automática, como si estuviera en algún tipo de trance.

-¿Qué quieres hacerme?, preguntó, yo me quedé sin palabras, no sabía cómo reaccionar, pues sabía que estaba completamente relajado; por un momento llegué a pensar que había algo de verdad en lo que antiguamente se decía del hipnotismo, que estaba relacionado más con la magia y la brujería; me volvió a repetir la pregunta, -¿Qué quieres hacerme?; así que logré calmarme un poco y le respondí, -Solo quiero ayudarte, estoy tratando de eliminar tus problemas de salud, pues creo que son una manifestación de algo originado en tu subconsciente.
-No es necesario, me contestó, los problemas físicos que sufre mi cuerpo los estoy utilizando como una forma de comunicar a la mente consciente que está haciendo algo incorrecto y que nos está poniendo en peligro, pero veo que no hay resultado alguno, sigue actuando irresponsablemente y si no cambia me voy a ver obligado a hacer algo más drástico, algo que en condiciones normales no debería de hacer.
¿Qué vas a hacer?, le pregunté; -Voy a tomar el control total de la personalidad, voy a suprimir al consciente, lo voy a encerrar en lo más profundo de la mente sin posibilidad alguna de volver a salir, y voy a hacer lo que se debe hacer; algo que él mismo ya sabe pero que no ha tenido la fuerza de voluntad necesaria para llevar a cabo; yo me encontraba totalmente asombrado, pero continué, -¿Y qué es esto?, pregunté.

-Son muchas cosas, una de ellas es la falta de cuidado que tiene hacia el cuerpo, pues no realiza ningún tipo de ejercicio, y esto lo hace propenso a subir de peso y sufrir enfermedades cardiovasculares y diabetes; sigue fumando y tomando alcohol, se alimenta de comida chatarra y bebidas cargadas de azúcar y químicos, sabe bien que todo esto se integra a su sangre y alimenta a las células del cuerpo llegando a modificar la información genética de las mismas con lo que, con el tiempo, puede llegar a padecer enfermedades como el cáncer y el Alzheimer; pero lo peor de todo es que puede heredar esta información genética con errores a sus hijos y estos podrían padecer tales enfermedades; últimamente ha decidido practicar deportes que llevan un alto grado de riesgo sin protección alguna; esto me imposibilita para protegerlo; por ejemplo, si viaja en un auto y sufre un accidente, unos micro segundos antes del impacto puedo tomar el control y evitar el mayor daño posible, siempre apoyado por la estructura misma del auto; pero en situaciones como el salto en paracaídas, el bungee, o el motociclismo; estoy imposibilitado para protegerlo si se da una situación de riesgo; en estos casos, aunque tome el control total del cuerpo, no puedo hacer nada. 

También el consciente comprende que desde su nacimiento está perfectamente capacitado para lograr el éxito en lo que se proponga pero; pero ha dejado dormidas muchas de las capacidades con las que nació y no se ha preocupado por aprender otras nuevas; no aprovecha el tiempo y no define objetivo alguno, en ocasiones se lamenta de no tener una mejor situación de no lograr lo que desea pero ni siquiera se ha puesto a reflexionar y definir lo que realmente desea de la vida; así que como verás no es necesaria ninguna sugestión, el cuerpo funciona perfectamente y solo le estoy enviando avisos para que reaccione.
Me quedé sin palabras, no podía creer lo que estaba pasando, lo único que se me ocurrió hacer fue terminar con el proceso sin implantar la sugestión que se suponía debería haber realizado; así que desperté a mi amigo y le comenté lo que había sucedido, se quedó mirándome durante un momento, por un segundo pareció que se iba a reír de mí, y al final me dijo, -Creo que el sugestionado eres tú, y tratas de hacerme ver las cosas peor de lo que parecen, es cierto que tengo que mejorar algunas cosas como casi cualquier persona, pero no es tan grave como mencionas; o según tú, como lo dice mi subconsciente; o tal vez solo lo usas como pretexto porque tu método no funcionó.

Después de eso no volví a verlo pues tuve la necesidad de cambiar de lugar de residencia por cuestiones de trabajo; pero ahora que he regresado, después de varios años, tuve la oportunidad de verlo en una reunión la semana anterior y desde entonces no puedo dejar de pensar en él y en lo que pasó en esa ocasión. Me enteré, por lo que me comentaron otros amigos, que su vida cambió radicalmente; casualmente, justo poco tiempo después del intento de hipnotizarlo; dicen que de repente cambió por completo; se volvió frío, distante, demasiado controlado e inexpresivo emocionalmente; comenzó a cuidar exageradamente su alimentación; eliminó la comida chatarra, los refrescos, dejo el cigarro y el alcohol;  se convirtió en un gran deportista, practica ejercicio por lo menos una hora al día; y esto solo hablando de la parte física, pues en lo social, a pesar de lo controlado e inexpresivo, también le va muy bien; desde entonces ha logrado sobresalir en el aspecto profesional y ha alcanzado cualquier objetivo que se ha propuesto; en resumen se convirtió en una persona casi perfecta.

Durante toda la reunión traté de hablar con él a solas, pero, de una u otra forma, siempre se las arregló para estar acompañado, siento que me evitó tanto como pudo; pero ocurrió algo que no me deja tranquilo; durante un breve instante pude observarlo sin que se diera cuenta y vi cierta tristeza en su mirada, como si algo no estuviera funcionando correctamente, de repente volteó a verme y por unos segundos fue como si con la mirada me estuviera pidiendo ayuda, como si fuera el mismo amigo de hace varios años; pero la impresión duró muy poco, casi de inmediato volvió a ser la misma persona controlada y distante; y aún me sigo preguntando, ¿no será que mi amigo esta...?




¡Despierta, libera tu potencial, trabaja en tu mente…!



La construcción de un mundo mejor solo es posible liberando y utilizando nuestras capacidades para el beneficio común; y la mente es la principal de ellas.

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viernes, 19 de diciembre de 2014

Reflexiones-¿Existe la felicidad?


La Felicidad

¿Qué significa ser feliz, normalmente me siento contento o molesto?, ¿es correcta la idea, generalmente aceptada por la mayoría, de que para ser feliz debemos poseer, además de una buena salud, bienes como el dinero, autos, propiedades, un trabajo en el que recibamos altos ingresos, tener una pareja hermosa, viajes, y amigos con quienes divertirnos y disfrutar de todos estos beneficios?, ¿se debe a la publicidad, o a la forma en que nos ha condicionado y moldeado la cultura y la sociedad actuales en las que vivimos; es esta la manera correcta de apreciar la vida y lo que hemos recibido de ella, o existe algo más importante?; ¿por qué la mayor parte del tiempo no nos sentimos felices con lo que hacemos en el trabajo, por qué le vemos lo malo casi a todo, que hacer para cambiar esto, y por qué, cuando logramos alcanzar la mayoría de estos bienes, aún seguimos sintiendo un vacío interno?
 
No me sucede siempre, ni es algo general, pero en ocasiones me siento miserable y tengo la sensación de que algo no está funcionando correctamente en mi vida, que necesito hacer algo diferente, aunque no sé que es; a veces me imagino que puedo llegar a ser como la gran mayoría de la población de mi país, que viven ganándose la vida con un trabajo que no les gusta, ni desean que les llegue a gustar, viviendo en una habitación rentada llena de bichos y cucarachas, deprimidos por comer en lugares baratos y sucios porque no hay para más, ganando apenas lo suficiente para sobrevivir; ¿Es esto la vida, qué pasó con los sueños y las expectativas de estas personas, acaso se convirtieron en pesadillas?, en otras ocasiones también me doy cuenta de que le dedico demasiado tiempo a arrepentirme de algunas cosas realizadas, o no realizadas en el pasado; y en otras preocupado por lo que pudiera ocurrir en el futuro, y de esta forma siento que desaprovecho las oportunidades del presente; ¿Cómo se puede romper este círculo, cómo comenzar a pensar diferente y encontrar un mejor camino para ser felices?
 
El significado de lo que llamamos felicidad es diferente para cada uno de nosotros, dependiendo de la edad en la que nos encontramos; y no en pocas ocasiones confundimos la felicidad con la búsqueda de placer o de bienes materiales y hacemos hasta lo imposible para conseguirlos.
 
Durante la infancia la felicidad se limita a tener lo suficiente para satisfacer nuestras necesidades, tanto físicas como emocionales; en esta etapa lo más importante es la alimentación, un lugar donde vivir, la ropa, y sobre todo el cariño, el apoyo y el cuidado de nuestros padres y personas que nos rodean, somos el centro del mundo y los demás están solo para nosotros. En este periodo es muy importante, para sentirnos felices, las palabras y muestras de cariño de nuestros padres.
 
Durante la adolescencia el significado de felicidad cambia, en esta etapa no nos entendemos ni nosotros mismos, es un periodo de grandes cambios, tanto físicos como emocionales, y lo más importante es sentir la seguridad, el apoyo y cercanía de nuestra familia y amigos, pero a una distancia suficiente que no afecten nuestra libertad personal, de sentir que somos solamente nosotros quienes dirigimos el destino de nuestra vida y nuestras decisiones. En esta etapa, para sentirnos felices, es importante que los demás respeten nuestra libertad, pero también necesitamos sentir el apoyo y la cercanía de nuestros padres, hermanos y amigos.
 
La siguiente etapa, la correspondiente a la vida reproductiva, una vez terminada la adolescencia y hasta aproximadamente los 40 años o 50 años, nos tiene bastante ocupados tratando de satisfacer nuestras necesidades y las de la familia que hemos iniciado; generalmente nos sentiremos felices si somos capaces de proporcionarles un ambiente agradable y adecuado para su desarrollo el cual cubra todas sus necesidades.
 
Después de los 50 años nuestras necesidades cambian bastante, lo que nos mantenía ocupados se ha terminado y ya no es tan necesario lo que antes era indispensable; ahora, para ser felices, tenemos otras necesidades, otras perspectivas.

En general, podemos decir que a lo largo de casi toda la vida centramos nuestra felicidad siempre en factores externos a nosotros, llámense dinero, bienes materiales o personas, y de esta forma hacemos de la felicidad una situación cambiante en la que dependemos de los bienes que llegamos a obtener, o de que otras personas actúen de acuerdo a nuestros deseos y esto es el principal problema para ser felices; pero, ¿debemos renunciar a los bienes materiales, volvernos humildes, casi seres espirituales para alcanzar la felicidad?; salvo en muy raras excepciones, no lo creo, creo que se puede aprender a ser feliz, y al mismo tiempo poseer el dinero y los bienes deseados; esto es más una cuestión mental y de actitud que de factores externos.
 
En la sociedad actual parece ser que mientras más éxito y mayores niveles de ingresos se logran es menor la felicidad de la gente; esto pasa porque, por lo general, cuando logramos satisfacer alguna necesidad, o  alcanzar un objetivo, tales bienes y objetivos no están relacionados con nuestro propósito de vida, en consecuencia la satisfacción dura poco tiempo, por ejemplo, cuando tenemos un incremento de sueldo importante, la felicidad que resulta de esto dura solo unos meses, mientras adaptamos nuestro nivel de gastos a nuestro nuevo nivel de ingresos, posteriormente volvemos al mismo estado de ánimo anterior; esto es que si antes del incremento éramos felices, seguiremos siendo felices y si éramos desdichados, volveremos a serlo, la felicidad obtenida dura poco tiempo; en general parecería que los factores externos, por si mismos, no ayudan mucho a lograr la felicidad; y que el dinero, los bienes y el placer, proporcionan una felicidad de corta duración.
 
En la búsqueda de la felicidad, podemos llegar a considerar la vida solamente como una vía para lograr el placer, estar de buen humor, la diversión, los amigos, las compras, la risa, el ambiente agradable; la mayoría cometemos el error de considerar que estos factores externos, así como el dinero, los bienes materiales, o alguna persona especial, van a lograr que seamos felices y al final nos damos cuenta de que por más bienes que acumulemos, por más dinero que poseamos, y por más que tengamos a esa persona especial, la felicidad no llega a nosotros, y si ese placer o los bienes obtenidos fueron logrados de alguna forma ilegal, no adecuada, o en el proceso perjudicamos a otras personas, el arrepentimiento no nos permitirá gozar de ellos.

La posibilidad de encontrar la felicidad reside solamente en nosotros mismos, en nuestro interior, no importa lo limitados que sean nuestros recursos externos. Podríamos decir que la felicidad es más una cuestión de actitud mental, y que todos podemos mejorarla cambiando nuestra percepción de la vida. De esta forma, la felicidad está más relacionada con factores internos, podemos ser más felices si consideramos la vida como un compromiso con nuestro desarrollo y el de los demás, como un actuar sin restricciones, donde lo más importante sea poner el máximo esfuerzo en todo lo que hacemos, ayudar a los demás, estar inmerso y comprometido en la vida, fluir de manera constante; mantener buenas relaciones con la familia y amigos, darle la importancia que tiene  al compromiso y al sentido que le damos a la vida, mostrar agradecimiento ante las oportunidades que tenemos de ser mejores día a día; poner nuestro mayor esfuerzo en desarrollar y utilizar nuestras capacidades para lograr un mundo mejor cumpliendo nuestro propósito y misión de vida.
 
Los sicólogos aseguran que podemos aprender a ser felices la mayor parte del tiempo; lo que ellos denominan sicología positiva; para esto debemos hacer algunas cosas que nos producen placer, hacer lo que nos gusta, tener un propósito y una misión que le dé significado a nuestra vida; esto es tan importante que algunas grandes empresas están impulsando programas que incrementen el nivel de felicidad entre sus empleados; ¿por qué?, pues simplemente porque una persona feliz y positiva vive más tiempo y en mejores condiciones, no solo físicas y mentales, sino que también en su vida privada y laboral tiene más éxito en alcanzar los objetivos que se propone, presenta altos niveles de creatividad, posee mayor resistencia ante las adversidades y los problemas que se le presentan, logra altos niveles de productividad, crea un ambiente agradable a su alrededor; y mantiene mejores relaciones con las personas que lo rodean.
 
Finalmente podemos decir que no existe una receta universal para conseguir la felicidad, existen diferentes formas de lograrla y estas dependerán de las necesidades, las ideas, creencias, deseos y forma de ser de cada quien; pero siempre hay algo en común en todas ellas y esto es que se trata de una cuestión de actitud mental y que depende al 100% de cada uno de nosotros, de esta forma algunos seremos felices y lograremos mayor placer con una vida donde se invierta el mínimo de esfuerzo y otros encontraremos la felicidad y una mayor satisfacción en el esfuerzo y la utilización de nuestros recursos y habilidades para alcanzar nuestras metas, donde los bienes obtenidos sean en proporción directa a los esfuerzos que invertimos en alcanzarlos.





¡En resumen; si deseamos encontrar la lleve de la felicidad debemos buscar dentro de nosotros mismos …!


Somos la especie más desarrollada; la consciencia y la inteligencia con que nos ha dotado la naturaleza tienen un propósito, lograr una sociedad feliz, más justa y equilibrada donde el desarrollo y el bienestar de la mayoría sea más importante que el beneficio personal; de esta forma cumpliremos con el objetivo que tenemos como especie, sobrevivir y llevar nuestra sociedad más allá del mundo en el que nos desarrollamos actualmente.

 

 

¡Despierta, libera tu potencial, trabaja en tu mente…!

No hay nada que pueda cambiar nuestro pasado, las decisiones que hemos tomado nos han llevado hasta este momento de nuestra vida; pero el futuro tiene una infinidad de posibilidades y caminos que podemos seguir; la elección de estos dependerá siempre del objetivo al que deseamos llegar y de las decisiones que vayamos tomando, por eso es tan importante tenerlo bien definido, después de eso, los caminos se reducen.

 

 

 

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