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sábado, 29 de agosto de 2015

Reflexiones-Justicia y Libertad

Justicia y Libertad

Justicia y Libertad; dos conceptos importantes, llenos de significado, ideas que despiertan una gran cantidad de sentimientos cuando se piensa en ellas y en su alcance; en lo que representan, y sobre todo, en cómo deberían manifestarse en la sociedad y la época en que vivimos.
Cuando pienso en ellas, el ejemplo que más me viene a la mente es el de Zapata y la Revolución Mexicana; de la que siempre pensé que no fue más que un conflicto en el que cada líder peleaba solo por sus propios intereses sin importarle lo que fuera mejor para la mayoría de la población; años y años de liderazgos equivocados buscando solo el beneficio personal y el control político del país; pero reflexionando con mayor detalle; creo que durante esa época hubo algunos de ellos, entre los que se encuentra Emiliano Zapata, que no buscaron el beneficio personal sino el bienestar de la mayoría; el de los campesinos.
Durante muchos años Zapata ha sido considerado, junto con Villa, uno de los principales caudillos de la Revolución Mexicana, una persona que siempre buscó la libertad y la justicia; que nunca renunció a sus ideales y que no se vendió a ningún precio; algo que la mayoría de la gente admiramos y respetamos; por desgracia, su imagen ha sido utilizada con fines políticos cuando se trata de ganar seguidores sin importar mucho que las ideologías no sean las mismas.
Estoy seguro que nuestra sociedad sería mejor si las ideas de libertad y justicia de Zapata se aplicaran al sistema de economía y gobierno modernos, pues la situación actual, donde trabajamos durante toda la vida solo para tener apenas lo suficiente para vivir, y las empresas y los políticos buscan beneficiarse a expensas de los ciudadanos comunes es muy semejante a lo que pasaba antes de la revolución donde los hacendados, apoyados por el gobierno, despojaban a los campesinos de sus tierras, los obligaban a adquirir deudas que duraban toda la vida y los hacían trabajar como esclavos, dándoles apenas lo necesario para vivir.
No hay preocupación alguna por crear una sociedad más justa, donde el beneficio de la mayoría sea el objetivo principal; no veo justicia ni la más mínima preocupación por el bienestar general cuando las empresas despiden a miles de empleados cada vez que sus utilidades disminuyen; o cuando sin ninguna preocupación, en su afán por obtener el máximo beneficio económico, siguen vendiendo sus productos (refrescos, bebidas y comida chatarra) sabiendo las adicciones y los graves problemas de salud y sobrepeso que ocasionan; los alimentos modernos crean verdaderas epidemias de obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes y cáncer; y las empresas que los producen, se justifican culpando al consumidor al decir que es él quien decide lo que compra y que le falta realizar mayor actividad física.
Tampoco veo que haya mucha justicia cuando algunos aprovechan los cargos políticos, que se supone tienen para ayudar a crear una sociedad más equilibrada, para obtener solamente beneficios personales; ni cuando los gobiernos promueven reformas laborales y salarios lo más bajos posible con el pretexto de atraer empresas que vengan a solucionar el problema de desempleo que ellos no han tenido la capacidad de solucionar; no hay justicia cuando defendemos con uñas y dientes nuestras ideas y creencias, y al mismo tiempo mostramos una completa intolerancia, e inclusive violencia, cuando otros defienden las suyas; tampoco hay justicia cuando alguien, por la fuerza, nos arrebata lo que hemos logrado con el esfuerzo de nuestro trabajo; pareciera que todo mundo busca encontrar la mejor manera de aprovecharse de los demás; los ladrones, la autoridad, los políticos, los empresarios, los representantes de alguna religión.

Definitivamente no hay justicia alguna cuando en el mundo existen unas pocas personas con tantos recursos y demasiadas con tan solo lo suficiente para sobrevivir.
Tal vez hemos llegado al tiempo en que haga falta iniciar una nueva revolución, pero una con armas diferentes, una revolución que utilice las ideas y la tecnología para cambiar las cosas y que logre que el mundo sea más justo y libre.
¡Necesitamos un mundo más libre y justo…!

viernes, 19 de junio de 2015

Reflexiones-¿Qué es la verdad?

¿Qué es la verdad?

¿Qué es la verdad, algunas cosas tienen existencia propia, independiente de las personas, o su existencia depende siempre del punto de vista de cada observador?; claro que me refiero solo al tipo de situaciones en la que dos o más personas podemos recibir los mismos estímulos externos, la misma información, y sin embargo la interpretación de lo que vemos puede ser muy diferente, lo que para mí es correcto, para los demás puede ser algo totalmente inadmisible y fuera de realidad; nada resulta más natural que decir "lo vi con mis propios ojos", o tocar un objeto para comprobar que es real, pero a nivel mental, la realidad que percibimos con nuestros sentidos resulta menos sólida de lo que parece; ¿pero cómo es que realiza nuestra mente esta interpretación?

Toda interpretación que hagamos dependerá en gran medida de la cantidad de información que hayamos almacenado en nuestras redes neuronales, de nuestras experiencias pasadas; de los valores aprendidos y del condicionamiento que hayamos recibido en nuestra familia, en nuestra cultura, y en nuestra época.

Así por ejemplo si hablamos de religión; una persona con una gran cantidad de conocimientos y una cultura amplia, estará mejor capacitado para entender el tema, sin caer en fanatismos; comprenderá mejor las bases que tienen las ideas diferentes a las suyas; pero alguien cuya cultura y conocimientos están limitados a los que recibió de su familia o comunidad, que nunca se preocupó por incrementar estos conocimientos y que rara vez cuestiona la validez de sus creencias; tendrá una visión muy estrecha y mostrará una gran intolerancia a cualquier tipo de ideas que difieran con las suyas; no porque lo desee, o porque haya elegido ser así, sino porque lo que sabe y lo que cree, es todo lo que hay en su pequeño mundo, donde no hay cabida para nada más que lo que él considera como cierto.

La misma información externa que llega al mismo tiempo a la mente de dos personas diferentes producirá interpretaciones y resultados diferentes, dependiendo de sus experiencias pasadas y de los conocimientos que tengan; inclusive, la misma información producirá resultados diferentes en la misma persona si esta llega en diferentes periodos de su vida, pues los estados de ánimo, los conocimientos y experiencias que haya acumulado serán diferentes.

Si así de subjetivas pueden llegar a ser nuestras creencias y experiencias, entonces, ¿Qué grado de verdad tiene todo aquello en lo que pensamos y creemos?

Al final, la idea de "verdad" es relativa; más bien, nuestra mente recibe información a través de los sentidos, la interpreta y, de manera natural, construye realidades que tratamos de acomodar acuerdo a lo que ya conocemos; estamos interpretando constantemente la información que recibimos y para esto utilizamos los recursos que ya están almacenados en nuestra mente. Lo que consideramos como verdadero es solamente nuestra verdad personal, nuestra interpretación de las cosas, el resultado de nuestros pensamientos en esta época de nuestra vida; y eso nos puede llevar a conclusiones y expectativas falsas sobre lo que debe o no debe ser; muy probablemente lo que ahora consideramos correcto, dentro de algunos años nos cause risa y nos llegue a parecer totalmente inaceptable.

Ante todo esto creo que lo mejor que podemos hacer es no tomar nada por cierto, debemos estudiar y trabajar en comprender como funciona nuestra mente; también debemos identificar y cuestionar constantemente y con todo detalle cada una de nuestras creencias, aún las más sagradas, intentar reforzar aquellas que nos impulsan a seguir adelante y nos hacen ser mejores personas y tratar de eliminar las que nos limitan, las que nos incitan a juzgar y mostrar intolerancia ante cualquier situación.



¡Los límites solo existen cuando creemos en ellos!

¡Libera tu potencial, trabaja en tu mente!

viernes, 5 de diciembre de 2014

Reflexiones-¿Existe la Justicia?


¿Qué es Justicia?

Si observamos la naturaleza y al universo entero, parecería que la justicia no existe, ya que todas las especies que existen buscan sobrevivir a cualquier costa, no importa si para eso tienen que aprovecharse o acabar con la vida de otro ser, aunque éste sea de su misma especie; la naturaleza busca la evolución dotando a todos los seres vivos con dos instintos básicos, sobrevivir y reproducirse; esto se lleva a cabo a través de la selección natural; y solo lo logran los más fuertes, los más rápidos, los más inteligentes, o los que se adaptan primero a los cambios del medio ambiente; ¿pero qué pasa con la especie más avanzada?, los seres humanos, cualquiera pensaría que con la consciencia e inteligencia que hemos desarrollado estamos en condiciones de crear un mundo mejor, más equilibrado y justo para todos los que habitamos en él; un mundo en el que nos cuidaríamos unos a otros procurando un desarrollo equilibrado de las comunidades que hemos construido; ¿Qué es lo que sucede en nuestra sociedad?, porque todo hace suponer que no hemos superado los instintos básicos que compartimos con otras especies y que la inteligencia que hemos desarrollado solo ha servido para encontrar formas más sofisticadas de aprovecharnos unos de otros.

¿Qué significa la Justicia en una sociedad como la que hemos creado; la uniformidad, que todos recibamos lo mismo como lo señalan las ideas socialistas, o lo que defiende el capitalismo; que cada quien reciba lo que merece según sus esfuerzos?; aunque creo que esto último solo es una frase que se repite constantemente y que se utiliza como pretexto para justificar la gran desigualdad que provoca este sistema, además de que se parece mucho a la ley de selección natural.

La historia reciente ha visto fracasar a uno de los más grandes representantes del socialismo-comunismo como lo fue la URSS; y estamos observando modificaciones importantes en la ideología y la forma de ver las cosas de otro de ellos, China-
El sistema y las ideas que han sido aceptadas por la mayoría de los países son aquellas con base en el capitalismo; pero no porque sean mayoría, quiere decir que son correctas pues el modelo capitalista tiene grandes defectos, el principal de ellos es la gran desigualdad que genera por la forma como se distribuye la riqueza; en este tipo de sociedades, al igual que en la naturaleza, solo el más apto, el más rápido, el más inteligente, o el que tiene más recursos logra el éxito; y siempre a costa del sacrificio de la mayoría de sus integrantes; de esta forma, creo que en poco hemos logrado superar a las formas de vida más básicas y salvajes de nuestro planeta.
Recuerdo una definición de justicia de la materia de derecho en la universidad; “Justicia es dar a cada quién lo que se merece...” pero, analizándola detenidamente, se le pueden encontrar una infinidad de interpretaciones, tantas como personas existen en el mundo; porque lo que para mí parecería justo, y correcto, puede ser que para otra persona sea una injusticia total; en ocasiones, igual que alguna vez lo ha hecho la mayoría; reflexiono sobre la justicia de la vida en cosas tales como, si lo que he recibido en la vida es lo que merezco, si estoy conforme o no con lo que he logrado hasta ahora, o sobre cómo puedo saber si aquello que he recibido es lo correcto, lo justo, lo que me corresponde por mis esfuerzos realizados, independientemente de si lo merezco o no; o sobre cómo puedo determinarlo; otras veces reflexiono en cómo influyen algunos acontecimientos sobre la vida de cada uno de nosotros, en que si hubiera nacido en otra familia, otro país, otro mundo, otra época, las cosas serían muy diferentes, me iría mejor, o tal vez peor, de lo que me va hasta ahora y, si hasta el día de hoy he obtenido ciertos resultados, representados por los pocos bienes que poseo, ¿Cómo sé que esto es bueno o malo, con que, o con quién lo debo comparar, como me puedo dar cuenta de que mis parámetros para medir y apreciar lo que me sucede no están influenciados o condicionados por la publicidad y los medios masivos, controlados por una sociedad capitalista, o la cultura y costumbres mismas, cómo puedo estar seguro de que esto es lo justo, lo que debería ser y, que puedo hacer para no aceptarlo y conformarme?; y sobre todo, ¿cómo puedo ayudar a lograr un mundo más justo para todos los que lo habitamos?
De una cosa si estoy seguro, bajo mis condiciones y mi forma de pensar actuales; cuando me comparo con quienes tienen más que yo, siento que no hay justicia en la vida, que algunos de ellos no realizaron el suficiente esfuerzo para lograr lo que poseen, que solo lo obtuvieron por suerte, por herencia, o por la influencia de alguna otra persona; y cuando me comparo con quienes tienen menos también pienso lo mismo, no hay justicia alguna, pues veo que a pesar del gran esfuerzo físico que realizan no reciben lo suficiente, lo que cualquiera consideraría correcto; aunque lo reflexiono una y otra vez repitiéndome las justificaciones que escucho decir a los políticos y empresarios y, mi vez, también trato de justificar que todo aquello que obtenemos es el resultado del trabajo que realizamos cada uno y que tampoco sería correcto que todos tuviéramos lo mismo si no ponemos el mismo esfuerzo en obtenerlo; pero todo esto no es más que un condicionamiento aceptado a fuerza de escucharlo de manera constante de otras personas; pues ¿que pasa cuando las condiciones en las que nacimos o el medio en el que nos desarrollamos nos influyen y nos condicionan mentalmente de tal manera que nos es imposible desprendernos de ellas y lograr un mejor desarrollo personal?; ¿es esto justicia?, ¿por qué razón dos personas que nacen con el mismo potencial y comparten el 99.9% de su código genético deben tener un desarrollo y una vida muy diferente por el simple hecho de que uno nace en Africa y otro en Francia, Inglaterra o EU; esto no es justicia ni siquiera desde el punto de vista de la libre competencia pues las bases y los recursos recibidos para su desarrollo son muy diferentes; una competencia justa implicaría que las bases de desarrollo fueron las mismas para todos los participantes.
En el aspecto económico no veo mucha justicia cuando las empresas despiden a cientos de empleados cada vez que sus utilidades no llegan a la meta establecida; algunas ni siquiera lo hacen por llegar a tener pérdidas, sino que la utilidad es menor a la esperada; no hay justicia cuando algunas empresas siguen vendiendo sus productos(bebidas y comida chatarra) sabiendo las adicciones y los problemas de salud y sobrepeso que ocasionan, y se justifican diciendo que es el consumidor el que decide; tampoco hay justicia alguna cuando algunos aprovechan los cargos políticos, o de autoridad, que se supone tienen para ayudar a crear una sociedad más equilibrada, para obtener solamente beneficios personales; ni cuando los gobiernos promueven salarios lo más bajos posible, con el pretexto de atraer empresas que vengan a solucionar el problema de desempleo que ellos no han tenido la capacidad de resolver; no hay justicia cuando defendemos con uñas y dientes nuestras ideas y creencias, y al mismo tiempo mostramos una total intolerancia, e inclusive violencia, cuando otros defienden las suyas solo por ser diferentes a las nuestras; no hay justicia alguna cuando la autoridad, en lugar de proteger a la sociedad, abusa del cargo que tiene para aprovecharse de los demás; o cuando alguien, por la fuerza, te arrebata lo que has logrado con el esfuerzo de tu trabajo; hay veces que no sabes ni de quien cuidarte; pareciera que, tal como en la naturaleza, todo mundo trata de aprovecharse de los demás; los ladrones, la autoridad, los políticos, los empresarios, los representantes de alguna religión; ¿en que nos ha hecho avanzar nuestra supuesta inteligencia; en este sentido, en que nos diferenciamos de las demás especies?; definitivamente no hay justicia alguna cuando en el mundo existen pocas personas con tantos recursos y demasiadas con apenas lo suficiente para sobrevivir.
A veces creo que no hay mucha diferencia entre los esclavos de la antigüedad y los empleados de las empresas actuales, pues para efectos prácticos recibimos casi lo mismo; solo lo básico, casa, comida, vestido y un medio de transporte; y trabajamos, igual que ellos, sin descanso; solo que ahora los dueños se van turnando, de acuerdo a los cambios de trabajo que realizamos; no todo es negativo y sin duda hay también algunas mejoras como la libertad para elegir y la educación, pero con demasiadas restricciones y limitaciones; y sin embargo, lo más importante sigue igual, solo unos pocos son los dueños de la mayoría de los recursos y el resto trabajamos para ellos.

Un sistema económico-social donde en una región del mundo se mueren de hambre mientras en otra se desperdicia la comida no es un sistema justo; un sistema donde existen limitaciones, o una falta completa, a la cultura y al desarrollo, o donde solo quien puede pagar recibe la mejor educación y los mejores servicios no es justo; un sistema donde las personas que realizan el mayor esfuerzo físico reciben solo un salario mínimo y quien realiza un trabajo administrativo gana varias veces más tampoco es justo; tenemos el ejemplo en las empresas tecnológicas, donde los precios de los productos que venden son de los más altos y sin embargo quienes los fabrican son obreros de otros países que reciben una cantidad mínima por su trabajo; o los fabricantes de ropa que aunque venden sus productos a precios bajos, lo hacen explotando a trabajadores de otros países; ¿Dónde está la justicia, cual es el esfuerzo que realizan estas empresas para tener un beneficio tan alto, por qué quienes fabrican sus productos no reciben un salario mayor?; vemos también a las empresas de bebidas; toman el agua, que nos pertenece a todos, le agregan una gran cantidad de azúcar y algunos productos químicos, con todos los problemas de salud y de adicción que nos causan, la embotellan y la venden a un precio altísimo; o las empresas de botanas, o las de bebidas alcohólicas, solo les interesan los beneficios que obtendrán por la venta de sus productos, no importa si es a costa de la salud de los demás.
Estoy consciente de que todo sistema tiene sus cosas buenas y malas, pero creo que el sistema económico que tenemos actualmente produce cosas buenas solo para unos cuantos y cosas malas para la mayoría, y esto no puede continuar de manera indefinida, pues con el tiempo se revertirá hacia todos nosotros. El sistema socialista fracasó por el afán del gobierno en la intervención y el control total; el capitalista crea grandes diferencias y solo logra niveles de bienestar para unos pocos; tal vez habría que crear un sistema nuevo; tomar las cosas favorables de ambos, aquellas que ayuden a incrementar el nivel de desarrollo y bienestar de todos los seres humanos, no solamente los de un país o un grupo; tal vez lo que se conoce como capitalismo social. Deberíamos de poner siempre en primer lugar la búsqueda del desarrollo y bienestar de la sociedad en general, de todos los seres humanos, y no la de un solo individuo.
Los organismos que se encargan de la educación, la alimentación, y el financiamiento para impulsar empresas, deberían ser organismos internacionales que aseguren que desde el nacimiento todo ser humano recibe el mismo tipo de educación y alimentación; y posteriormente el mismo tipo de recursos de financiamiento; de esta forma todos tendríamos bases similares y entonces si podríamos aplicar el termino de dar a cada quién lo que corresponde de acuerdo a sus esfuerzos. Los gobiernos deberían de impulsar la creación de un nuevo tipo de empresas, una mezcla entre cooperativas y sociedades anónimas, donde los beneficios obtenidos se repartan en igual proporción entre los socios, los clientes, los empleados y la empresa misma, de esta forma estaríamos repartiendo los recursos de acuerdo a las necesidades de la mayoría, pero sin descuidar a quienes contribuyen a la generación de estos recursos, los socios, los empleados y la empresa.
Aún con un modelo económico-social diferente que mejore la distribución de los recursos, y logre una sociedad más justa, se deben seguir cuestionando los resultados, pues las condiciones cambian constantemente y siempre habría oportunidades de mejora, pero siempre con un objetivo central fijo, el de lograr un mayor desarrollo y nivel de vida de todos los seres humanos.
La consciencia y la inteligencia que tenemos tienen un propósito, lograr una sociedad más justa y equilibrada donde el desarrollo y el bienestar de la mayoría sea más importante que el beneficio personal; de esta forma estaremos en condiciones de cumplir el objetivo que tenemos como especie en el universo, sobrevivir y llevar nuestra sociedad más allá del mundo en el que nos desarrollamos actualmente.
¡Despierta, libera tu potencial, trabaja en tu mente…!
No hay nada que pueda cambiar nuestro pasado, las decisiones que hemos tomado nos han llevado hasta este momento de nuestra vida; pero el futuro tiene una infinidad de caminos que podemos seguir, y la elección de estos dependerá siempre del objetivo al que deseamos llegar y de las decisiones que vayamos tomando, por eso es tan importante tener bien definido nuestro objetivo, después de eso, los caminos se reducen.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Reflexiones-¿Existe la Libertad?


¿Soy realmente libre?, ¿Cuánta libertad hay en mi forma de ser, de actuar y de pensar diaria; son mis ideas y creencias en realidad solamente mías, son el resultado de un proceso de elección ejercido con total libertad, son el resultado de mis deseos y  necesidades propias, o son el resultado de la influencia de otras personas, de la publicidad, o de las costumbres de la sociedad en la que me he desarrollado; que tan auténtico soy; como sería si hubiera nacido en otro país, con otra cultura, con otras ideas, cuál sería mi religión, cuáles serían mis costumbres y creencias?, ¿Cómo me doy cuenta de los efectos que tiene esta influencia en mi manera de pensar y cómo puedo liberarme de aquellos que me limitan?

El conflicto entre la libertad individual y su restricción ejercida por quienes representan a autoridad no es algo nuevo pues ha acompañado al hombre desde su nacimiento; solamente ha cambiado de forma a través de las épocas y las culturas; antiguamente se trataba de un conflicto entre quienes ejercían la autoridad (gobierno y religiones), y quienes éramos gobernados; pero, en la época moderna esto ha cambiado totalmente, más jugadores han entrado al juego; entre ellos los dueños de los recursos, las empresas de bienes de consumo y las empresas de tecnología y comunicación principalmente, y de esta forma, el conflicto se ha vuelto mucho más complejo.

En lo que respecta a la actuación del gobierno sobre la limitación de las libertades individuales mediante el ejercicio de la autoridad podemos decir que, si mediante la restricción o la falta de educación y libertades, propicia la falta de educación y desarrollo en sus ciudadanos, con la finalidad de que puedan ser más dóciles a la autoridad y acepten más fácilmente sus propuestas; aun cuando estas busquen el beneficio de la sociedad, con el tiempo se convierte en un gran problema, pues se encontrará que con hombres tan limitados y pequeños ningún país puede llegar a ser grande.

Aun suponiendo que en la sociedad y la época en la que vivimos, el gobierno y sus instituciones, garantizaran una completa libertad de pensamiento, expresión y actuación quedan todos los demás actores que intervienen de una manera muy sutil, sin que nos demos cuenta, o si nos damos cuenta lo consideramos como algo normal, pero todos ellos llegan a afectar profundamente nuestra libertad de pensamiento sin que lo notemos; estos actores son nuestra familia, maestros, amigos, y sobre todo las empresas.


Desde el momento en que nacimos empezamos a ser condicionados para pensar y actuar de una manera determinada, de acuerdo con los valores y las normas de la sociedad; la época y la familia en la que vivimos; con todo aquello que se considera como normal, bueno y aceptable; hemos sido moldeados sin darnos cuenta; y estamos tan acostumbrados a ello que lo seguimos aceptando; lo vemos como algo natural, y nosotros también participamos en este proceso y hacemos lo mismo con las personas que nos rodean.

En ocasiones tomamos ideas que de alguna forma han sido implantadas en nuestra mente y, sin detenernos a reflexionar sobre ellas, las expresamos considerando que son completamente nuestras y que las hemos generado en completa libertad; pero la libertad para expresar estas ideas solo tiene significado cuando somos capaces de generar pensamientos propios y no solamente vamos repitiendo como pericos las palabras e ideas que escuchamos de alguien más.

El tema de la libertad no es algo sencillo, podríamos decir que nadie se escapa a los efectos de la influencia de otros. Somos el resultado del condicionamiento que hemos recibido a lo largo de la vida, este condicionamiento se encuentra almacenado en nuestra mente, en la memoria, e influye sin que nos demos cuenta en nuestra conducta, modela nuestras respuestas emocionales, nos dicta como sentir, como reaccionar, como actuar, inclusive define lo que somos capaces de lograr y lo que no, en resumen, la información y condicionamiento almacenados en nuestra mente, y los pensamientos derivados de ellos, son los responsables de nuestra conducta ante cualquier situación que se nos presenta en la vida y de lo que vamos o no a lograr. De esta forma, cuando una idea o creencia es totalmente aceptada por nuestra mente se convierte en una verdad para nosotros, y automáticamente empieza a influir sobre nuestro comportamiento, sobre la forma en que interpretamos lo que nos sucede y determina la forma en que reaccionamos.

Durante toda nuestra vida recibimos y efectuamos, en nosotros mismos y en quienes nos rodean, una gran cantidad de condicionamientos; tanto positivos como negativos; algunos funcionan como cadenas o frenos y otros como motivadores cuando nuestra mente debe encontrar soluciones a las situaciones diarias de la vida; cada una de estas frases, escuchadas constantemente y aceptadas como ciertas forman verdaderas autopistas de comportamiento que comienzan a condicionarnos para actuar de una forma determinada.

El verdadero ejercicio de la libertad se inicia una vez que tomamos consciencia de las ideas y creencias almacenadas en nuestra mente y comprendemos que estas determinan nuestra forma de sentir y reaccionar y, a partir de ese momento, tomamos la responsabilidad de cuestionar, de analizar y determinar qué tipo de ideas aceptaremos y cuáles no; y aún aquí debemos cuestionarlo todo, pues tal vez lo que estamos aceptando como una elección libre, solo son ideas que fueron implantadas en nuestra mente anteriormente, en una edad de la cual no tenemos recuerdos conscientes.

El cuestionamiento de todas las ideas que llegan a nosotros debe ser constante, pero en especial aquellas que recibimos de empresas, religiones, o grupos políticos, principalmente a través los medios masivos de comunicación, pues estos buscan predisponernos a actuar en su beneficio de diversas formas; nos dicen, “debes de ser siempre el mejor”, y buscamos ser siempre los primeros, donde lo único importante es sobresalir de los demás no importa el cómo; “si conduces este tipo de auto serás exitoso en la vida”, y hacemos lo posible por comprar el auto mencionado, aunque tengamos que endeudarnos excediendo nuestras posibilidades; “nuestra religión es la única y verdadera”, y nos volvemos intolerantes hacia ideas y creencias diferentes a las nuestras. El condicionamiento aplicado por las empresas es aún peor, pues solo tiene la finalidad de crearnos una necesidad de compra, “si quieres ser exitoso debes comprar esta marca”, “las personas importantes comen en estos lugares”, “divertirse es tomar bebidas de esta marca y brincar como loco”; solo reflexionemos un poco sobre el condicionamiento cultural que se ejerce a través de las redes sociales, el cine y la tv; principalmente en la  tv de EU, a través de programas bastante idiotas donde de manera cómica nos inducen a pensar, “no tomes responsabilidad alguna, trabajar es aburrido, no hagas caso a la autoridad, diviértete todo el tiempo, es mejor permanecer soltero y sin compromisos”; parecen estar tratando de modificar los valores de la sociedad hacia la violencia, la diversión, la bebida, las drogas, el sexo las apariencias y el consumo; como si esto fuera lo más importante en la vida; si lo vemos solo como un programa divertido no habría problema alguno, pero no siempre es así, tendemos a imitar lo que vemos, especialmente durante la niñez y la adolescencia; y lo que realmente está pasando es que nos están moldeando para actuar como los personajes de estos programas.

Claro que por otro lado también se dan los condicionamientos positivos, principalmente por parte de nuestra familia, algunos maestros y amigos; cuando alguien nos dice constantemente, “eres muy inteligente”, “eres muy organizado”, “tienes una gran fuerza de voluntad”, “siempre encuentras una solución a los problemas”; especialmente durante la infancia, estas ideas terminan por ser aceptadas y grabarse en nuestra mente pasando a formar parte de nuestra autoimagen, entonces empezamos a comportarnos de acuerdo con ellas. Debemos tener mucho cuidado con lo que alimentamos a nuestra mente, pues pensamos, actuamos y sentimos no de acuerdo a como son las cosas realmente, sino de acuerdo como creemos que son. Hemos aceptado ciertas ideas y creencias con respecto a nosotros, a nuestro mundo y a la gente que nos rodea, y nos comportamos como si estas ideas fueran la verdad absoluta. Todos los seres humanos hemos sido influenciados de una u otra forma, por ideas que aceptamos de otros, o por ideas que se nos hemos repetido constantemente a nosotros mismos.


Con tal cantidad de influencia y condicionamientos que he recibido durante la vida; ¿Aún sigue siendo válida la pregunta qué tan seguro me siento respecto a la libertad de mis ideas, a mis deseos, a mi forma de ser y de comportarme?; creo que la libertad, si la entiendo como la ausencia total de influencias externas en mis ideas, no existe; sobre todo en un mundo tan conectado y globalizado como el actual; primero soy condicionado por la época, la sociedad y la familia en la que nací y luego, poco a poco voy adquiriendo la aparente libertad deseada, es como si en un restaurante me dijeran, tiene la total libertad de pedir el platillo que quiera, siempre y cuando sea de los que aparecen en el menú; pero ya que es casi imposible escapar a la influencia y el condicionamiento; lo que si debemos hacer es reflexionar, analizar y cuestionar cada una de nuestras creencias; adoptar y aceptar aquellas que nos hacen mejores personas y eliminar las que nos limitan; tener cuidado con lo que nos llega a través de la tv, el internet y las redes sociales; cada uno de nosotros podríamos ser mucho más creativos y felices con un condicionamiento adecuado, pero siempre elegido de manera personal, sin imposiciones, eliminando los frenos que nos bloquean y nos impiden avanzar a mayor velocidad; sin creencias negativas sobre nosotros mismos y de cómo son o deben ser las cosas.

¿Estamos conformes con lo que hemos obtenido de la vida hasta el día de hoy; si es así, estamos conscientes de que pudimos haber logrado mucho más?


¡Los límites solo existen cuando creemos en ellos!


¡Despierta, libera tu potencial, trabaja en tu mente…!



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viernes, 31 de octubre de 2014

Reflexiones-El lenguaje de Dios

El lenguaje de Dios

Hace ya bastante tiempo que tengo una idea dando vueltas en mi mente…; no..., no; si lo reflexiono un poco, no es una idea…; es más bien una pregunta, y no es algo nuevo, algo que se me ocurrió recientemente, es más bien un tema sobre el que he reflexionado bastantes años; y siempre que me encuentro en alguna situación relacionada con temas sobre religión, o cuando reflexiono sobre la existencia de Dios, las conclusiones a las que he llegado en esos momentos de reflexión vuelven a mi mente; el asunto es el siguiente: ¿Si existe Dios, cómo se comunica con nosotros, cuál es su lenguaje, cuáles son las palabras que utiliza?

Recordando la ceremonia religiosa en la que se casó mi hija, me llamaron la atención las palabras de una mujer que participó en la ceremonia leyendo una de las lecturas de la biblia; al finalizar el texto, fijó la vista en los que estábamos presentes en la ceremonia durante unos instantes, casi como si quisiera hipnotizarnos y convencernos, y enseguida pronunció, con una entonación más alta y muy diferente a como había leído la lectura, “palabra de Dios”; y recuerdo que me quedé pensando…; de verdad, esta mujer cree que lo que acaba de leer, y que aparece en la biblia, es la palabra de Dios; ciertamente, como en la mayoría de los libros sobre religión, la biblia está llena de ejemplos y situaciones que nos dejan enseñanzas; pero, ¿Qué sea la palabra de Dios?... 
¿Entonces qué pasa con los libros sagrados de otras religiones y culturas; religiones que existieron por más de 3,000 años; está escrito en ellos también la palabra de Dios, o solo los de una determinada religión contienen la verdad absoluta?; ¿Qué pasa con los libros sagrados de las religiones que ya han desaparecido como las de Mesopotamia, Egipto, Grecia, Roma, México, Perú, y tantas otras?, ¿es que éstas no eran las palabras de Dios…; vivieron siempre equivocados quienes creyeron en ellas?

Hace ya bastantes años que, tratando de encontrar algunas respuestas que respondieran a mi curiosidad, leí algunos de estos libros “sagrados”, como el libro tibetano de los muertos, el I’ching, el libro de los muertos egipcio, algunos textos sobre las enseñanzas de Buda, algo del Corán; y con mucho más detalle, la biblia, esta última, porque participaba en un grupo que preparaba los comentarios a las lecturas que se leían en la iglesia de la colonia donde vivía; leí la historia de cómo se seleccionaron los libros que la componen; y llegué a varias conclusiones:
  • En los escritos de cualquier religión, en ninguno de ellos se encuentra la palabra de Dios
  • Dios no le otorgó el privilegio exclusivo a ningún grupo humano de ser su representante en la tierra, tal como ellos mismos lo predican; y mucho menos creo que les haya dado a algunas personas el derecho de interpretar y transmitir sus palabras
  • Cualquier tipo de manifestación escrita durante la historia de la humanidad, desde las pinturas rupestres hasta aquellas que actualmente aparecen en los medios de comunicación modernos, han sido pensadas y creadas por el hombre; sin más intervención divina que su propia mente e ideas.

La gran mayoría de los escritos religiosos han sido elaborados o seleccionados para apoyar y transmitir las ideas y los fines particulares de cada una de estas religiones; para conseguir la influencia y el poder que les da el control de la gente que los sigue y el beneficio económico que esto les trae; es por estos motivos que los presentan como la verdadera palabra de Dios o como los únicos inspirados por Dios. Existen casos, en la religión cristiana, donde un mismo autor tiene varias obras, aquellas que apoyan las idea del grupo religioso se consideran inspiradas por Dios y al resto se las considera apócrifas (falsas).

"Dios ha sido secuestrado por las religiones; cada una de ellas reclama tenerlo dentro de los muros de sus  templos, cada una dice ser la poseedora de sus palabras y enseñanzas; y cada una señala tener pruebas para demostrar que es la única que representa a Dios y la única autorizada para transmitir sus palabras".

Por herencia y tradición mi religión es la católica, pero la historia la escriben los vencedores y me pregunto, ¿Cuál sería mi religión si hubieran sido los musulmanes los que hubieran conquistado España, sin ser expulsados, y posteriormente México; cuáles serían nuestros textos sagrados?

Definitivamente no creo en los Dioses creados por las religiones, y las reflexiones que expongo, no tratan de cambiar las creencias de nadie, ni tratan de negar en ningún momento la existencia de Dios; ya que siempre he creído en él; de igual manera estoy convencido en que Dios se comunica con nosotros, pero no a través de libros, ni de palabras comunes; el lenguaje que Dios utiliza es mucho más antiguo y fue creado desde el momento en que nació el universo; las palabras con las que Dios nos habla las podemos encontrar en la naturaleza, en los océanos, en el cielo, en las estrellas, en los ríos, en los árboles, en cada ser vivo que habita el mundo; cada una de estas manifestaciones es, en sí misma, una palabra del lenguaje de Dios; nuestra pareja, nuestros hijos, hermanos, padres, nietos, abuelos, amigos, cada persona y cada ser que habita en el mundo es una palabra de Dios.

De esta forma, Dios nos habla todos los días, pero no nos tomamos el tiempo para escucharlo, nos habla a través de la naturaleza y nosotros tratamos de enmendar lo que él escribió al destruirla para nuestro beneficio; Dios nos habla todos los días a través de cada persona con la que interactuamos y nosotros tratamos de modificar lo que él escribió al no aceptarlas como son y al tratarlas con intolerancia y falta de respeto; Dios nos habla siempre a través de cada obra de su creación y nosotros no hacemos caso a sus palabras y preferimos seguir las ideas de grupos que solo buscan el beneficio económico, el poder y el control.

Si realmente queremos entender lo que Dios nos dice no tenemos que buscar mucho, Dios nos habla todos los días en cualquier aspecto de nuestra vida, desde el momento de nuestra concepción hasta el momento en que abandonamos este mundo; solo tenemos que prestar atención y observar.
Dios no es propiedad exclusiva de ningún grupo humano; Dios es eterno e infinito y nos ha permitido evolucionar y desarrollar nuestra inteligencia con el propósito de alcanzar nuestro desarrollo y el de aquellos que nos rodean a través de la búsqueda del conocimiento y la verdad; y para esto debemos cuestionar constantemente todo aquello que damos por cierto; todas nuestras creencias, inclusive las más sagradas.


¡Libera tu potencial...!


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