domingo, 19 de abril de 2026

Reflexión-Inteligencia artificial

Inteligencia artificial: De la Ciencia ficción a la realidad 

Los avances en las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) junto con la capacidad del procesamiento de las computadoras --que se duplica aproximadamente cada 18 meses según la Ley de Moore--, nos llevan desde hace décadas a preguntarnos seriamente, las máquinas podrían adquirir algún día consciencia de sí mismas y una inteligencia comparable a la mente humana.

Cuando escribí esta reflexión en 2015, la IA aún parecía lejana para muchos, aunque algunos expertos, como Raymond Kurzweil, ya anunciaban que solo era cuestión de tiempo para que las computadoras alcanzaran consciencia de sí mismas

 A la IA le había ocurrido algo similar a las modas: llega con fuerza, genera gran expectación, pierde interés, desaparece y vuelve algunos años después. Hasta hoy podemos identificar 3 grandes ciclos:

El primero se inició a mediados del siglo XX; se anunciaba la próxima llegada de los robots con capacidades similares a la mente humana; las universidades y gobiernos invirtieron gran cantidad de recursos y se publicaron numerosos artículos sobre el tema; todo esto duró aproximadamente 20 años, hasta que los gobiernos de EU y el RU cansados de no ver resultados recortaron los fondos para las investigaciones.

El segundo ciclo llegó en la década de los 80, gracias al incremento en la potencia de procesamiento de las computadoras y, nuevamente, por intereses gubernamentales con fines principalmente bélicos. Se publicaron una gran cantidad de artículos y se filmaron infinidad de películas que trataban sobre el tema; sin embargo, la falta de avances volvieron a terminar con el interés en ella.


El tercer ciclo, en el que aún nos encontramos, comenzó con el siglo XXI, impulsado por las nuevas técnicas de producción de microprocesadores; donde nuevamente han aparecido una gran cantidad de publicaciones y los estudios cinematográficos no dejan de explotar el tema en las salas de cine.
Mi pregunta de hace más de 10 años era si esta vez la IA estaría realmente a la vuelta de la esquina... y la sorpresa fue que sí, dejó el terreno de la ciencia ficción para convertirse en una realidad cotidiana.
Hoy interactúa con millones de personas, satisfaciendo la curiosidad de unos, apoyando el trabajo creativo y profesional de otros y también causando preocupación sobre su evolución futura 

Hace once años pensaba que la llegada de una IA verdaderamente útil todavía estaba lejos; creía que, al igual que en ciclos anteriores, se sobrestimaba el tema y que la mente humana era mucho más compleja de lo que se imaginaba: solo el 5% de nuestros procesos mentales son conscientes; el 95% restante es subconsciente. Por eso me parecía prematuro hacer predicciones. En aquella época se habían lanzado proyectos ambiciosos como el BRAIN Initiative en Estados Unidos, para mapear el cerebro, y el Human Brain Project en Europa, para simular sus funciones; pero era algo que se veía lejano.

También consideraba que la ley de Moore tenía una limitación natural; aunque durante décadas se duplicó la capacidad de procesamiento cada 18 a 24 meses, la miniaturización de los transistores de silicio se acerca a sus fronteras físicas; hace años la capa de silicio más fina tenía aproximadamente 20 átomos de grosor, actualmente es de solo unos cuantos, rozando los límites donde la física cuántica; como el principio de incertidumbre de Heisenberg, el cual señala la imposibilidad para determinar exactamente donde están los electrones, empieza a interferir, generando problemas de fuga de corriente, calor excesivo y comportamientos impredecibles

 
Mi pregunta de 2015, ("¿Llegará pronto la IA?"); ha perdido sentido, ya no es una pregunta sobre el futuro; la IA es una realidad presente; pues lo que en 2015 parecía lejano, en 2026 es algo cotidiano.
Modelos de lenguaje avanzados razonan, generan código, traducen en tiempo real, ayudan en investigación científica y creativa, y son usados por millones de personas en todo el mundo; la sorpresa ya no radica en su existencia, sino en la asombrosa velocidad con la que sigue mejorando


Se han superado ampliamente las expectativas; estamos ante una transformación comparable a la Revolución Industrial, la IA está acelerando el desarrollo humano en casi todos los campos; medicina, educación, arte, ciencia, negocios...; aún así sigue siendo válido un punto central de mi análisis anterior; imitar completamente el funcionamiento de la mente en una máquina es extremadamente complejo, pues la consciencia, las emociones, y los juicios de valor son el resultado de miles de años de evolución biológica. Aunque lográramos descifrar al 100% los mecanismos cerebrales, la dimensión emocional -esencial para tomar decisiones éticas y con sentido- sigue siendo un gran desafío para las máquinas

Los desarrollos actuales también exploran la fusión entre la mente humana y componentes asistidos por IA (interfases cerebro-computadora), lo que podría abrir una nueva etapa en la evolución humana, incrementando nuestras capacidades físicas y mentales

El futuro inmediato será, sin duda, asombrosamente interesante para la evolución humana. La combinación de una IA cada vez más potente, un mejor entendimiento del cerebro y la mejora de nuestras propias capacidades nos llevarán a niveles superiores de desarrollo

Personalmente he probado modelos como Claude y Grok, y los resultados me siguen sorprendiendo; tareas de investigación, revisiones de contratos, que antes me tomaban horas o días enteros se han reducido a minutos, apenas estoy empezando a descubrir su verdadero potencial, así que seguiré utilizándolos para aprender, mejorar y crear


¡Libera tu potencial...!





Referencias:
Brain proyect
Human brain proyect

Bibliografía:
Kaku, Michio, El futuro de nuestra mente, (2014, p281-350) Editorial Debate

viernes, 3 de abril de 2026

Y Dios dijo...


El lenguaje que Dios utiliza es muy antiguo y fue creado desde el momento mismo en que nació el universo.
 
Dios ha sido secuestrado por las religiones; cada una reclama tenerlo dentro de los muros de sus templos, cada una dice ser poseedora de sus palabras y sus enseñanzas, y cada una señala tener pruebas para demostrar que es la única que representa a Dios y la única autorizada para transmitir sus palabras.
 
Dios no es propiedad exclusiva de ningún grupo humano; Dios es eterno e infinito y nos ha permitido evolucionar y desarrollar nuestra inteligencia con el propósito de procurar nuestro desarrollo y el de aquellos que nos rodean de manera armoniosa, a través de la búsqueda del conocimiento y la verdad; y para esto debemos cuestionar todo aquello que damos por cierto; todas nuestras creencias, aún las más sagradas.
 
 
Dios se comunica con nosotros, pero no a través textos de libros, ni de palabras comunes; el lenguaje que Dios utiliza es mucho más antiguo y fue creado en el momento en que nació el universo; las palabras con las que Dios nos habla las podemos encontrar en la naturaleza, en los océanos, en el cielo, en las estrellas, en los ríos, en los árboles, en cada ser vivo que habita el mundo; cada una de estas manifestaciones es, en sí misma, una palabra del lenguaje de Dios. Nuestra pareja, nuestros hijos, hermanos, padres, nietos, abuelos, amigos, cada persona y cada ser que habita en el mundo es una palabra de Dios; y si quisiéramos entender el lenguaje en el que Dios se comunica con nosotros lo más adecuado sería elegir el lenguaje de la ciencia pues esta, a través de sus fórmulas y leyes matemáticas, pone en términos entendibles las palabras de Dios y de toda su creación.
 
Tal vez no nos tomamos el tiempo para escucharlo y entenderlo pero, Dios nos habla de diferentes formas todos los días; nos habla a través de la naturaleza y nosotros tratamos de enmendar lo que él escribió al destruirla para nuestro beneficio propio; nos habla a través de cada persona con la que interactuamos y nosotros tratamos de modificar lo que él escribió al no aceptarlas como son y al tratarlas con intolerancia y falta de respeto; nos habla a través de cada obra de su creación y nosotros no hacemos caso a sus palabras y preferimos seguir las ideas de grupos que solo buscan el beneficio, el poder y el control para beneficiar a sus familiares,  amigos y miembros de sus grupos.
Todo aquel que lastima a otra persona esta ofendiendo a Dios, aquel que abusa de otros esta ofendiendo a Dios, aquel que roba, que secuestra, que asesina, esta ofendiendo a Dios, aquel que destruye la naturaleza está ofendiendo a Dios

Si realmente queremos entender lo que Dios nos dice no tenemos que buscar mucho, Dios nos habla todos los días en cualquier aspecto de nuestra vida, desde el momento de nuestra concepción hasta el momento en que abandonamos este mundo; solo tenemos que prestar atención y observar.

 

jueves, 26 de marzo de 2026

Reflexiones-Plan de Vida


La importancia de tener un plan de vida


Todo viaje inicia de la misma forma, haciendo un plan; recuerda cuando fue la última vez que te fuiste de vacaciones; es asombroso como en algunas ocasiones invertimos una gran cantidad de tiempo en planificar un viaje de este tipo, ¿a dónde ir, dónde hospedarse, cómo llegar, qué lugares visitar, el presupuesto con que disponemos, en qué fechas?; y tantos otros detalles; y es aún más asombroso si lo comparamos con el poco tiempo que invertimos en planificar un viaje de mucha mayor importancia y duración; nuestras propias vidas; esto sucede porque muchos no creemos tener la posibilidad ni la capacidad de modificar nuestro destino, pensamos que todo ya está escrito y, que hagamos lo que hagamos, nada va a cambiarlo, y por lo tanto no invertimos tiempo alguno en planearlo, nos conformamos con lo que va apareciendo en el día a día de nuestra vida. Otros simplemente no tenemos, o no sabemos cómo adquirir o construir una visión propia para la vida, no vamos más allá de las ideas de bienestar general y comodidades que la sociedad y la época en que vivimos nos enseñan como deseables, aquellas que como todo ser humano deseamos tener, y solo vamos reaccionando ante lo que nos va apareciendo; si acaso nuestra planeación se limita a las siguientes semanas o meses. Otros, por costumbre, falta de confianza, o simplemente por comodidad, dejamos que alguien más decida por nosotros, generalmente nuestros familiares o amigos; que nos indiquen que carrera estudiar, con quien formar una pareja, donde vivir, que ellos decidan y nosotros solo seguimos su plan, y sin embargo, es nuestra vida, tenemos que hacernos cargo para construir algo que valga la pena, algo nuestro; y para esto hay que ir más allá, hay que pensar en el largo plazo;  hay que utilizar todos nuestros recursos, hacer un esfuerzo consciente para determinar el rumbo específico que debemos seguir en la vida, un destino hacia el cual dirigirnos; definir qué es lo que queremos, cuándo lo lograremos, y la manera en que vamos a hacerlo.
 

Sin tener antes una visión bien clara de lo que deseamos es imposible preveer lo que necesitamos para lograrlo. Si no tenemos claro el destino al que deseamos llegar, tampoco podremos determinar que habilidades, conocimientos, tiempo o dinero son necesarios para tratar de alcanzarlo; y de esta forma podemos llegar a los 40, 50, o 60 años con la sensación de que no hicimos nada significativo, que algo hizo falta en nuestra vida; de que pudimos haber logrado mucho más y perdimos la oportunidad y el tiempo; de que nos vendimos por unos centavos pudiendo haberle pedido a la vida mucho más de lo que recibimos.
 

Tener una visión para la vida y fijar metas y objetivos para alcanzarla se puede comparar con la elección que hacemos de un destino para las vacaciones y los planes necesarios para llegar allí. El problema es que la mayoría de nosotros pasamos más tiempo planificando cosas sin importancia que el que le dedicamos a planear nuestras vidas; planeamos la reunión con nuestros amigos de la siguiente semana, una salida al centro comercial, adquirir algún nuevo videojuego o un teléfono inteligente y otras semejantes; el problema no son el tipo de actividades que realizamos, el problema es que al no estar relacionadas con un plan de vida podemos estar desperdiciando una cantidad importante de tiempo y de recursos en ellas. Y así vamos pasando los años, preocupándonos solamente por cubrir nuestras necesidades básicas, o por cosas que, al no tener un rumbo fijo, no nos conducen a nada, y sin embargo, seguimos esperando que algún día las cosas sean mejores, ¿pero, como van a cambiar si no sabemos a dónde queremos ir?
 
Al igual que en las vacaciones, donde la elección del destino es lo más importante y lo primero que hay que hacer para la planificación del viaje; en la vida, lo más importante es saber hacia dónde dirigirnos; tener una visión para la vida; una imagen lo más clara posible de lo que queremos lograr en el futuro.
 

Algo que ignoramos muy seguido en la carrera del día a día es que nuestro principal recurso no son los bienes que poseemos o el capital que tenemos, sino nuestro tiempo. Mientras nos esforzamos en cumplir con nuestras actividades diarias, con todo aquello que no está conectado con las metas y objetivos de una visión de vida, el tiempo sigue avanzando y no se detiene por nada ni por nadie. ¿No sería de mucho mayor provecho si enfocamos todos estos esfuerzos en seguir las metas y objetivos que nos lleven en un rumbo preestablecido por nosotros mismos?..., ¡claro que sí!
 
Vamos a reflexionar por un momento el seguir actuando en la vida sin tener claridad sobre a dónde queremos llegar y por lo tanto, sin las metas y objetivos necesarios para alcanzar nuestra visión y hagamos la siguiente pregunta:
¿Cómo será nuestra vida dentro de 5, 10 o 20 años más?


Cada uno de nosotros somos responsables por las elecciones que hacemos en la vida y uno de los remordimientos más grandes que podemos tener en el futuro no es por lo que hicimos mal, sino por lo que no hicimos. Por eso hay que diseñar lo mejor posible nuestro plan de vida y dedicarnos conscientemente a elaborar también el plan de metas y objetivos para alcanzar esa visión que tenemos en nuestra mente y en nuestro corazón, y hacer todo lo posible para lograrlo.
 

¿Cómo podemos adquirir una visión para la vida?
Tomemos un tiempo para reflexionar sobre lo que más deseamos, para esto hagamos las siguientes preguntas:
-¿Qué es lo más importante para mí?
-¿Qué propósito tiene lo que estoy haciendo?
Si logramos contestar sinceramente estas preguntas vamos a tener la claridad suficiente para planear nuestro futuro y esto, junto con las metas y objetivos para lograrlo, nos va a dar las energías necesarias para levantarnos diariamente y continuar trabajando hasta alcanzar cada una de esas metas y lograr nuestra visión de vida.
 

La vida tiene mucho que ofrecer, ¿por qué conformarnos con mirar como otros logran lo que se proponen?, ¿por qué no tomar la parte que nos corresponde de éxito y felicidad de la misma manera en que lo hacen ellos? 
Pensemos en grande y no nos dejemos limitar por nuestra situación actual, ni por opiniones de amigos, o familiares; no nos quedemos solo con la idea de lo que consideramos posible alcanzar; no permitamos que nada ni nadie limite nuestros sueños.
Trabajemos en adquirir una visión de la vida que sea emocionante para nosotros y que valga la pena seguir, sin importar los obstáculos que encontremos. A medida que caminamos en una vida con propósito y visión, nuestra mente se abre y ya no va a encontrar las cosas tan difíciles de lograr y cualquier obstáculo que se presente lo vamos a considerar solamente como una oportunidad de aprendizaje.
Una vez que tengamos la visión de lo que deseamos lograr para el futuro, vamos a cuantificarla y a ponerle fecha; por ejemplo, no basta con querer alcanzar la independencia financiera, tenemos que ponerle cifras y un límite en el tiempo; la libertad financiera para algunos es vivir sin deudas, para otros es ganar $ 1,500,000 de pesos al año y otros piensan que tener 30 millones de dólares apenas es suficiente.
Una vez que establecimos nuestra visión vamos a fijar metas de corto, mediano y largo plazo donde establezcamos cifras y fechas de cumplimiento; esto nos permitirá evaluar nuestros progresos en el camino hacia el logro de nuestra visión; recordemos que una meta solo es un sueño con una fecha  y que depende principalmente de nosotros mismos que se realice o no.
 

Vamos a obligarnos a salir de nuestra zona de comodidad; a la mayoría no nos gustan los cambios; sin embargo, siempre aprenderemos más y desarrollaremos nuestras habilidades y nuestra capacidad de superación cuando enfrentemos situaciones desconocidas y complicadas que demanden esfuerzos adicionales. 
Sin batalla no hay victoria, y sin trabajo no hay recompensa..., ¿simple no?

Es probable que, mientras lees esto, algo despierte en tu interior; que tome fuerza el deseo de cambiar las cosas, de lograr más y de vivir con un propósito bien claro; vamos a poner atención y escuchar con cuidado esa voz interior, no ignoremos estos sentimientos; vamos a empezar hoy, el tiempo está en marcha y avanza sin detenerse 

¡Muévete, la vida no es eterna...!


 ¡Libera tu potencial...!
 
 
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Pide (de manera correcta) y Recibirás

La forma correcta de pedir


Hay una verdad que llega al final del camino, cuando el cuerpo ya no puede más y el horizonte se vuelve recuerdos. La reflexión de una persona en los últimos años de su vida, una verdad que siempre estuvo ahí, esperando a ser escuchada:
Le pedí a la vida un centavo, y eso fue lo que me dio, porque la vida es buena, y siempre te da lo que le pides. Trabajé por un salario de miseria y ahora, al final de mis años, descubro que cualquier precio que le hubiera pedido, la vida me lo hubiera pagado de buena gana.


A lo largo de la vida se presentan innumerables ocasiones en las que pedimos algo, una vida mejor, una casa más grande, un auto nuevo, un mejor ambiente para nuestra familia; y muchas otras cosas, pero, lo pedimos en silencio, lo pedimos a gritos, lo pedimos a Dios, al destino, a la suerte pero, rara vez nos detenemos a preguntarnos; ¿Cómo pedimos,  para recibir lo que deseamos?, la mayoría de las veces no lo hacemos de la manera correcta, en ocasiones en lugar de pedir, exigimos, y lo hacemos sin haber hecho antes lo necesario para recibir lo que deseamos; como si el universo tuviera una deuda con nosotros;  y esto, casi siempre, trae como consecuencia que no obtengamos lo que pedimos; pero, ¿Qué significa pedir y porqué la mayoría de las ocasiones nos cuesta tanto trabajo hacerlo?, ¿Cuál es la manera correcta de pedir?

La necesidad de pedir nace cuando necesitamos o deseamos algo que por nuestros propios esfuerzos sería difícil de lograr; un buen trabajo, un sueldo justo, gozar de buena salud, un mejor lugar para vivir; mayor atención de nuestra pareja, el apoyo de nuestra familia, un mejor futuro y seguridad para nuestros hijos, etc., es entonces cuando pensamos en pedir.

Pero muchos no lo hacemos, el orgullo nos cierra la boca ante que las palabras puedan salir, porque nos haría ver débiles; ¿pedir yo?, ¡ni pensarlo!, ¡no necesito ayuda!, ¡el que pide ayuda es débil o no puede!, ¡no quiero deberle favores a nadie!; Otras veces no pedimos por miedo al rechazo; ¿y qué hago si me dicen que no?, ¡no quiero dar molestias!, ¡seguro me van a decir que no!, ¡ya lo he intentado y nada!. Y algunas ocasiones, por una baja autoestima; ¡no creo merecerlo!, ¡mejor que quedo como estoy!, ¡no vale la pena intentarlo!, ¡me da vergüenza pedir!, ¡no tengo los méritos suficientes!; ¡sería demasiado para mí!.; Sin embargo, el universo siempre escucha; el problema es que escucha todo, no solo las palabras que pronunciamos, sino también los pensamientos y creencias que alimentamos, las actitudes y hábitos que cultivamos aún sin darnos cuenta; y aquí está la verdad que pocos queremos ver: Todo lo que hemos recibido en la vida, bueno o malo, lo hemos pedido de alguna forma; no siempre de manera consciente, pero lo hemos pedido.


En ocasiones recibimos cosas y situaciones que de pronto ahí están, como si salieran de la nada; nos llegan deudas, problemas, enfermedades que llegaron sin llamar, desilusiones, oportunidades perdidas; y sin embargo; todo lo que llegó, seamos conscientes o no de ello, es porque de alguna forma lo hemos pedido; estamos pidiendo en todo momento, tal vez no lo hacemos de manera directa, pero lo hacemos a través de nuestros pensamientos, actitudes, y palabras; el mismo hecho de no querer pedir, por cualquier razón válida o no, es una declaración de que no confiamos en recibir algo y por eso no lo pedimos. Esto no es un castigo, es una ley, la misma ley que puede transformar nuestra vida si aprendemos a usarla.

Se habla mucho de la ley de la atracción, del poder creador que tienen nuestra mente a través de los pensamientos y creencias en nuestra vida; y es verdad, la mente es el instrumento más poderoso que tenemos para obtener todo lo que deseamos, ya sea de manera consciente o subconsciente, así ha funcionado siempre. Lo que pensamos de manera sostenida, con convicción y con emoción, tiende a convertirse en realidad; así ha funcionado siempre, mucho antes de que alguien le pusiera nombre; deberíamos reflexionar un poco sobre esto; tal vez lo único que necesitamos para obtener lo que deseamos es dominar nuestros pensamientos, mantenerlos fijos en nuestra mente, con fe, en aquello que queremos crear, hasta que se convierta en realidad.


Cada uno de nosotros es el responsable directo de lo que recibe en la vida; imaginemos por un momento a una persona que toma, fuma, se desvela, no hace ejercicio, no se alimenta de manera adecuada, tiene una actitud negativa ante la vida, siempre se está quejando de todo y de todos, no se lleva bien con las personas, no se preocupa por su desarrollo personal y no tiene cuidado al realizar su trabajo?; esta persona, aún sin hacerlo de manera voluntaria y consciente, está exigiéndole a la vida que le traiga problemas, y al final es exactamente lo que recibe, y no fue culpa del destino, la mala suerte, o los demás, fue él mismo.

Reflexionemos sobre las siguientes preguntas; ¿estamos conformes con lo que hemos recibido de la vida hasta ahora?, ¿queremos lograr un cambio positivo en nuestra vida?, ¿queremos un mejor futuro para nuestra familia?, ¿deseamos tener mayor éxito personal y profesional?; y la pregunta más importante de todas, ¿le estamos pidiendo a la vida todo esto de la manera correcta?; si la respuesta es no, aún hay tiempo, la posibilidad está abierta, y quizá es el momento para empezar a pedir de la manera correcta, reconociendo lo expresado anteriormente, que todo lo que recibimos bueno o malo, nosotros somos los únicos responsables de ello.

En el proceso de pedir y lograr lo que deseamos hay que reconocer algo fundamental; no somos islas; vivimos en un mundo de interdependencia, donde todos dependemos de todos, donde los resultados logrados son una combinación de esfuerzos propios y esfuerzos ajenos; y para lograr que nuestra petición sea escuchada debemos solicitarla de la manera correcta.


¿Qué pasa si no pedimos de manera adecuada?
Perdemos oportunidades; solo conseguimos lo que podemos hasta el límite de nuestras propias capacidades; quienes nos rodean nos perciben como soberbios y arrogantes, en el trabajo vivimos sobrecargados de actividades, porque queremos hacerlo todo nosotros, no tenemos con quién compartir ideas, no logramos conseguir los recursos necesarios ni abrir caminos hacia el éxito personal ni profesional; no construimos vínculos que nos ayuden a crecer; y el resultado final es que difícilmente lograremos lo que deseamos; y cuando no recibimos lo que esperamos nos sentimos defraudados y es casi seguro que culpamos a todos menos a nosotros 

En ocasiones, al expresar lo que deseamos no somos específicos, decimos “que calor hace”, esperando que alguien encienda el ventilador;  si no somos claros en lo que deseamos el universo tampoco puede serlo en su respuesta.

Otras veces no pedimos; ordenamos y exigimos y esto trae como consecuencia un rechazo casi inmediato, no porque no lo merezcamos, sino porque la manera de pedirlo cierra las puertas antes de que puedan abrirse.

Pero el error más común es que la mayoría de las veces pedimos sin haber creado antes las condiciones para recibir, es decir que queremos recibir sin dar nada a cambio, con el mínimo, o nada de esfuerzo; queremos cosechar sin haber sembrado, deseamos un ascenso sin haber demostrado que lo merecemos

¿Cómo se pide correctamente?
Primero hay que crear las condiciones necesarias para que nuestra petición sea escuchada y aceptada; tener bien claro que vamos a dar a cambio a quien aceptará nuestra petición, cual es la ventaja para ella, porque le interesaría darnos lo que solicitamos; la petición que no ofrece nada a cambio, difícilmente será aceptada.


Si solicitamos un aumento de sueldo, o un mejor puesto en el trabajo, la mejor forma de crear estas condiciones sería llegando siempre a tiempo, haciendo un trabajo excelente, aportando ideas para mejorar los procesos, manteniendo una actitud positiva, apoyando a nuestros compañeros, observando lo que necesitan nuestros clientes internos; manteniendo una actitud que invite a decirnos que sí; hay que considerar que esto no garantiza el resultado, pero elimina todos los  pretextos para negarlo.

Si eres joven y quieres que tus padres confíen en ti, que te presten el automóvil, que te den más libertad, la mejor forma de crear las condiciones adecuadas está en tus acciones cotidianas; estudia, mantén tu habitación en orden, no regreses tarde, practica algún deporte, no tomes, no fumes, maneja con cuidado, los hechos hablan más que las palabras; pero normalmente hacemos lo contrario y luego nos molestamos porque no obtenemos lo que pedimos.


Pedir de buena manera
Sin exigir ni ordenar, como ejemplo recordemos como conocimos a nuestra pareja, primero tuvimos que conocerla, saber sus gustos, esforzarnos por agradarle, mostrar lo mejor de nosotros, nos tomó tiempo, atenciones, conversaciones, detalles; inclusive llegamos a cambiar algunas cosas de nuestra forma de ser con tal de agradarle y lograr su aceptación; entonces, ya conocemos la respuesta, hay que poner la misma dedicación cuando vamos a pedir algo.

Sentir que merecemos lo que pedimos
Sin esta convicción no vamos a tener la seguridad para pedir lo que deseamos, debemos creer de corazón que lo que pedimos es justo, que hemos trabajado para ello y que lo podemos recibir, esta seguridad nace de las acciones realizadas previamente, cuando se han creado las condiciones necesarias para recibir lo que pedimos; de esta manera la confianza llega sola; es la recompensa natural

Aceptar negativas
Entender que aun cumpliendo con todo lo anterior puede haber una negativa, el universo a veces tiene otros planes; y un "no", no significa que no merecemos lo solicitado, significa que hay otro camino, otra puerta, otro momento; el "no", abre siempre el paso a una negociación, y la negociación bien llevada abre nuevas posibilidades.


¡En resumen, para recibir, primero hay que dar…!


No hay nada que pueda cambiar nuestro pasado, las decisiones tomadas nos han llevado hasta este momento de nuestra vida; pero el futuro tiene una infinidad de posibilidades que podemos seguir; la elección dependerá siempre del objetivo al que deseamos llegar y de las decisiones que vayamos tomando, por eso es tan importante tenerlo bien definido, después de eso, los caminos se reducen.

¡Libera tu potencial…!

miércoles, 18 de marzo de 2026

Historias de misterio-El poder de las palabras


El poder de la mente y las palabras

Permítame iniciar con una afirmación que, a primera vista, podría parecer ilógica, algo fuera de la realidad: "Las palabras (sonidos) pueden matar", no en sentido metafórico que utilizamos cuando decimos que la crítica destruye, sino en un sentido que, si no es literal, se acerca peligrosamente a serlo; más adelante regresaré a esta afirmación pero, primero, el contexto.

Desde la antigüedad, las leyendas y metáforas se han utilizado como un medio para transmitir conocimientos; algunas veces, de forma encubierta; lo que los expertos en comunicación llaman "transmisión cifrada", que consiste en esconder una verdad, o una instrucción dentro de un relato inocente; encontramos ejemplos en obras como las mil y una noches, en los relatos de las fábulas y cuentos; o en la biblia, de la que se dice que oculta conocimientos secretos que no deben estar al alcance de todos y que se pueden interpretar mediante la ayuda de un código secreto; Isaac Newton, a quien recordamos por la ley de la gravedad y el cálculo diferencial, dedicó más años de su vida a tratar de encontrar este conocimiento oculto en los textos bíblicos que a la física; no era superstición, sino la convicción de que la biblia funcionaba como un código, y que detrás de sus narraciones existía un sistema de conocimientos que alguien, en algún momento, había decidido proteger ocultándolo a simple vista; "el que tenga oídos que oiga", es una frase que se encuentra en los evangelios y el apocalipsis
 
Dentro de estas leyendas, algunas hablan sobre magia, encantamientos y hechizos; es algo que siempre me pareció fascinante desde el punto de vista intelectual; y me llevó a preguntarme si pudo haber algo de verdad en estas historias; ¿tuvieron un origen real, o solo fueron producto de la imaginación?, ¿qué sucede si determinadas palabras pronunciadas de una forma especial afectan, a voluntad, la realidad física; ¿no es este acaso el mismo principio que hay detrás de las oraciones religiosas, las invocaciones y de los mantras?; palabras especiales, pronunciadas de cierta forma para solicitar a los Dioses un favor.
 
También se menciona que este tipo de conocimiento mal aplicado puede implicar riesgos para quien quiera ponerlo en práctica; hay textos de la biblia que prohíben realizar invocaciones y consultar adivinos; también recuerdo haber leído sobre un mago francés Eliphas Levi, considerado el creador del ocultismo moderno, quien describe una experiencia personal y advertía de los peligros de estas prácticas. 
El monje tibetano, el sacerdote egipcio, el brahmán védico y el rabino cabalista; todos ellos coinciden en que el lenguaje (sonidos), pronunciado bajo condiciones especiales de entonación, intención y contexto, pueden afectar el mundo físico

¿Realidad o superstición?; haciendo a un lado el hecho comprobado de que los sonidos tienen efectos sobre la materia y, volviendo a la afirmación inicial de que "Las palabras pueden matar"; ya hace muchos años, la búsqueda de nuevos conocimientos y la curiosidad sobre este tema me llevaron a protagonizar una situación bastante perturbadora y ahora lo digo por experiencia propia; "hay ocasiones en que deberíamos mantener la boca cerrada para no meternos en problemas"
La siguiente historia es real y demuestra el poder que encierran las palabras, o tal vez los efectos  del condicionamiento y la sugestión y, espero que también de advertencia sobre el cuidado que debemos tener con algunos conocimientos...
 
Hace tanto tiempo que sucedió esto que… en ocasiones, cuando me acuerdo, he llegado a pensar que solo fue producto de mi imaginación o que mi memoria ha distorsionado los hechos en algo que cualquier persona lógica se negaría a aceptar como real…
 
Esto sucedió cuando tenía 16 o 17 años; recuerdo que estaba recostado leyendo un libro sobre enigmas y costumbres del Tíbet, un libro de los que circulaban en aquellos años entre lectores curiosos, no exactamente un texto académico, ni tampoco novela popular, el texto hablaba de costumbres y enigmas tibetanos, especialmente de una práctica que en los monasterios habían cultivado durante años; la ceremonia de transferencia de consciencia que se realizaban para ayudar a las personas que se encontraban cerca de la muerte a pasar por este trance de una manera tranquila y sin dolor alguno; señalaba que en algunos monasterios del Tíbet se entrenaba durante años a algunos monjes para pronunciar unos sonidos especiales que abrían el orificio de Brahama en el cuerpo de la persona afectada y permitían escapar la energía vital sin sentir dolor alguno; guiando al fallecido hacia un renacimiento superior; después de leerlo recuerdo que lo primero que se me ocurrió fue, como tal vez estén pensando algunos de ustedes; ¡si, si, como no!, ya parece que con solo pronunciar unas palabras de la forma que dicen, mi alma o mi energía vital se va a escapar de mi cuerpo; tratando de encontrarle alguna lógica, pensé que solo se trataba de algún proceso sicológico para tranquilizar a las personas que están en esa situación; una forma de sugestión para tranquilizar al agonizante; seguí leyendo las instrucciones que mencionaba el libro sobre la pronunciación y, con total incredulidad, para demostrarme que no pasaría absolutamente nada, sin pensarlo mucho, pronuncié las palabras que señalaba el libro de la manera indicada; a pesar del tiempo transcurrido, lo que pasó a continuación lo recuerdo con toda claridad; casi de inmediato empecé a sentir un hormigueo en todo el cuerpo, sentí como si me desvaneciera y algo que debería permanecer dentro de mí estuviera siendo llevado hacia afuera; después vino una sensación de caída, no hacia el suelo, sino hacia atrás, hacia un abismo; y con ella, un pánico ciego, visceral, el tipo de miedo que sientes cuando reconoces el peligro antes de que la mente pueda procesarlo; salté de la cama y corrí hacia el patio, en el centro había un deposito con agua en el que metí la cabeza, llené una cubeta y me la vacié encima, al agua fría disminuyó la sensación, pero no la eliminó, no desapareció; ni siquiera el frio del agua en el cuerpo consiguió eliminarla completamente.
 
Lo que pasó el resto de aquel día no lo recuerdo, y en las siguientes semanas es un poco confuso; lo que si recuerdo es que todos los días me la pasaba acostado, adormilado, sin levantarme y con un cansancio enorme, mi madre me despertaba durante el día para comer algo y apenas si probaba los alimentos; por ese tiempo mi abuela, con quien había vivido varios años cuando era pequeño, llegó a visitarnos y en cuanto entró a la habitación y me vio, se puso a llorar, yo había bajado como 6 kilos de peso en menos de dos semanas y ella, con el conocimiento que da la edad y el haber visto todo tipo de cosas, le dijo a mi madre que me veía muy mal, y que si no hacían algo me iba a morir, lo alcancé a escuchar; y recuerdo que mis pensamientos no fueron de miedo, sino de algo más parecido a la tristeza; ¡no voy a conocer a la persona con quien debería compartir mi vida!; ¡no voy a tener la oportunidad de formar una familia, de conocer a mis hijos!; ¡no voy a volver a ver a familiares ni amigos!; ¿hasta aquí llegó todo?.
 
Mi abuela y mi madre recurrieron a una curandera, me rociaron con alcohol y gritaron mi nombre con fuerza -un procedimiento que en algunas tradiciones populares de América Latina se utiliza para "llamar el alma" de quien ha sufrido un fuerte susto- y realizaron el ritual completo; y algo funcionó, pues poco a poco recuperé el apetito, el peso y la energía, pero aun cuando me recostaba y cerraba los ojos, la sensación de caída regresaba; esto me afectó todavía como medio año; cuando me sentí mejor volví a buscar el libro que había originado todo el problema, pensé en quemarlo para que no fuera a caer en manos de alguno de mis hermanos y evitar que pudieran pasar por la misma experiencia, lo busqué por todas partes, entre mis cosas, en el closet, en las maletas, en cada rincón de la casa, pero no lo encontré; había desaparecido; con el tiempo me olvidé de él, pero no de la experiencia sufrida.
 
3 años después, estábamos desmontando la cama de mi habitación, se la íbamos a pasar a uno de mis hermanos menores; al estar desarmando la cama vieja, de repente apareció el libro, escondido en una de las piezas en las que sería muy difícil que alguien lo hubiera encontrado; lo recogí con algo de miedo y lo guardé sin decir nada; los siguientes días los pasé reuniendo el valor suficiente para leerlo nuevamente; cuando por fin pude hacerlo, la primera parte del libro era exactamente como la recordaba, pero algunos capítulos que estaba seguro de haber leído ya no estaban; la parte donde se enseñaba a los monjes a controlar su temperatura corporal mediante ejercicios en los que secaban sábanas mojadas con el calor de su cuerpo había desaparecido; la parte de una ceremonia donde comían los sesos de un mono, directamente de su cráneo con una cuchara de plata, como si fuera un helado; tampoco aparecía, el capítulo que describía como se practicaba la levitación con unas cadenas atadas al cuerpo, los viajes astrales y otras parecidas no se encontraban por ninguna parte; tampoco estaban las instrucciones sobre cómo pronunciar las palabras para liberar la energía vital; ¿Qué fue lo que sucedió?
 
Todavía hoy, después de tantos años, sigo preguntándome lo mismo; ¿Qué sucedió?; entiendo que mi mente buscó protegerse olvidando el lugar donde había escondido el libro, pero lo que no entiendo es como desapareció lo que según yo había leído; la explicación lógica es que tal vez mi memoria mezcló los recuerdos de otras lecturas pero, recuerdo que, en su momento, hice una revisión cuidadosa y no tenía ningún libro sobre estos temas, por lo menos no como recuerdo haberlos leído; otra explicación, por más ilógica que se escuche, sería que realmente una parte de mi energía vital abandonó mi cuerpo y al regresar haya traído consigo conocimientos y experiencias desconocidas, en fin, creo que siempre será un misterio.
 
 
El tema volvió a mi memoria unos años después, mientras leía una publicación sobre mantras, en la que se advierten los riesgos de una mala pronunciación de los mismos y señalan que se han dado casos en que quienes los practican han muerto de manera instantánea debido a una mala pronunciación.
 
¿Qué fue lo que sucedió, sugestión, condicionamiento mental?; seguirá siendo un misterio; pero de algo estoy bastante seguro, lo que sentí; los efectos de lo que hice si fueron reales y, si mi madre y mi abuela no hubieran hecho algo, no estaría aquí contándolo. La sugestión y el condicionamiento mental pueden afectarnos físicamente, nos pueden enfermar y, en ocasiones, literalmente, matar. 
Los efectos de la magia, los encantamientos, hechizos, bendiciones y maldiciones; buena y mala suerte, descansan sobre las mismas bases...; el poder de una mente condicionada; lo que creemos crea nuestra realidad, y eso, al menos, no es un misterio
 
En cuanto a las palabras en cuestión, no las escribiré aquí, no porque crea con certeza que son peligrosas, sino porque la probabilidad de que lo sean, aunque pequeña, me parece suficiente razón para callarlas; soy, después de todo, una persona que ha aprendido manera directa a respetar lo que no comprende.

 

¡Libera tu potencial…!


Condicionamiento mental
http://rbb-desarrollo.blogspot.com/2014/01/mente-condicionamiento-y-sugestion-como.html

domingo, 24 de enero de 2016

Reflexiones-Todos somos hermanos


¿Somos todos hermanos?

Nos consideramos a nosotros mismos como la especie superior, la especie de vida más inteligente, no solo de nuestro planeta, sino del universo; los seres creados a imagen y semejanza de Dios; pero entonces, ¿por qué tenemos tantos problemas, por qué seguimos aprovechándonos unos de otros buscando solo nuestro beneficio personal, por qué sigue habiendo guerras, por qué hay tanta pobreza y hambre en algunas partes del mundo, por qué unos pocos son dueños de la mayoría de los recursos mientras la mayoría apenas tiene lo suficiente para vivir?

Mediante el análisis genético se ha determinado que todos los seres humanos que habitamos actualmente el mundo descendemos de la misma mujer; una integrante de unos cuantos cientos de humanos que abandonaron África hace aproximadamente 150,000 años; esto significa que los más de 7,000 millones de habitantes actuales de alguna forma estamos emparentados, pues descendemos de la misma mujer.

Desde ese momento hasta hoy han existido aproximadamente unas 7,000 generaciones; y cada ser humano que ha existido ha tenido que enfrentar diferentes problemas y situaciones que lo han obligado a dar su mejor esfuerzo para sobrevivir y seguir adelante; la exposición constante a diferentes climas y ambientes nos ha hecho evolucionar y es lo que ha originado la diversidad actual en los individuos de nuestra especie.

Si descendemos de la misma mujer, ¿por qué nos sentimos tan aislados y separados unos de otros; por qué no hacer lo posible por lograr una sociedad más justa, donde el beneficio de la mayoría tenga prioridad sobre el beneficio personal; donde en conjunto sigamos procurando cumplir con el objetivo para el que fuimos creados?; debemos continuar nuestra evolución como especie, asegurar nuestra existencia y ampliar nuestro hábitat a otras regiones del universo, cuidando de los demás seres vivos que vayamos encontrando, iniciando con los que existen en nuestro planeta; ya que por algo somos la especie más inteligente.


¡Despierta, libera tu potencial…!









viernes, 13 de noviembre de 2015

Cómo funciona el mundo

Una cosa es lo que la ética y la moral  dicen que debe ser el mundo, y otra muy distinta lo que realmente es.

Cualquiera pensaría que con la consciencia e inteligencia que hemos desarrollado estamos en condiciones de crear un mundo más justo para todos los que habitamos en él; y que nos apoyaríamos y cuidaríamos unos a otros procurando el desarrollo equilibrado de las comunidades que hemos formado; y realmente tenemos la capacidad de hacerlo; pero todo lo que hacemos indica lo contrario; pues parece suponer que nuestra inteligencia solo sirve para encontrar formas más sofisticadas de aprovecharnos unos de otros.
El siguiente video es una referencia directa sobre la injusticia del sistema económico moderno. https://youtu.be/vdFJ9lNdpwk?list=PLNK7PsBqQiYd_AgoFk88O0J7t0rZrP7i0

Un sistema donde solo unos pocos poseen la mayoría de los recursos y la mayoría de la población no posee casi nada; las gráficas donde se presentan los datos de la distribución de la riqueza en base a porcentajes muestran que las 300 personas más ricas del mundo poseen los mismos recursos que 3 mil millones de habitantes; algo completamente ilógico y absurdo, fuera de cualquier concepción de desarrollo equilibrado y justicia.
¿Qué significado tiene el concepto de Justicia en una sociedad como la que hemos creado; la uniformidad, que todos recibamos lo mismo como señalan las ideas socialistas, o lo que defiende el capitalismo; que cada quien reciba lo que merece según sus esfuerzos?; aunque esto último solo es una frase que se repite y se usa como pretexto para justificar la gran desigualdad que provoca.

El sistema económico y las ideas que han sido aceptadas por la mayoría de los países son aquellas con base en el capitalismo; pero no porque sean mayoría, significa que son correctas pues el modelo capitalista tiene grandes defectos, el principal de ellos es la gran desigualdad que genera por la forma como se distribuye la riqueza; en este tipo de sistemas, al igual que en la naturaleza, solo el más apto sobrevive y logra el éxito; de esta forma, en muy poco hemos logrado superar a las formas de vida más básicas de nuestro planeta.

¿Por qué razón dos personas que nacen con el mismo potencial y comparten el 99.9% de su código genético deben tener un desarrollo y un nivel de vida muy diferente tan solo por el hecho de que uno nace en África y otro en Francia, Inglaterra o EU?; esto no es Justicia ni siquiera desde el punto de vista de competencia pues las bases y los recursos recibidos para su desarrollo son muy diferentes; una competencia justa implicaría que las bases de desarrollo fueron las mismas para todos los participantes; y esto no es así.

Dentro de nuestra sociedad no veo mucha justicia cuando las empresas despiden a cientos de empleados cuando sus utilidades no llegan a la meta establecida; algunas ni siquiera llegan a tener pérdidas, sino que la utilidad es menor a la esperada; ni cuando los gobiernos promueven salarios lo más bajos posible para atraer a empresas que vengan a resolver el problema de desempleo que ellos no han tenido la capacidad para solucionar; en este sentido, ¿en que nos ha hecho avanzar nuestra supuesta inteligencia cuando en el mundo existen pocas personas con tantos recursos y demasiadas con tan solo lo suficiente para sobrevivir? A veces creo que no hay mucha diferencia entre los esclavos de la antigüedad y los empleados de las empresas actuales, pues para efectos prácticos recibimos casi lo mismo; solo básico, casa, comida, vestido, medios de transporte; y trabajamos sin descanso; solo que ahora los dueños se van turnando, de acuerdo a los cambios de trabajo que realizamos.

Un sistema económico-social donde en una región del mundo se mueren de hambre mientras en otra se desperdicia la comida, donde existen limitaciones, o una falta completa, al acceso de la cultura y al desarrollo, o donde solo quien puede pagar recibe la mejor educación y el mejor desarrollo no es un sistema justo. Esta situación no puede continuar de manera indefinida, pues aunque no lo notemos, lo que hacemos está vinculado y con el tiempo se revertirá hacia todos nosotros.

Estoy seguro de que nuestra consciencia e inteligencia tiene un propósito; lograr una sociedad más justa y equilibrada donde el desarrollo y el bienestar de la mayoría sean más importantes que el beneficio personal

¡Utiliza tu inteligencia para crear un mundo más justo y equilibrado!


¡Libera tu potencial!

sábado, 29 de agosto de 2015

Reflexiones-Justicia y Libertad

Justicia y Libertad

Justicia y Libertad; dos conceptos importantes, llenos de significado, ideas que despiertan una gran cantidad de sentimientos cuando se piensa en ellas y en su alcance; en lo que representan, y sobre todo, en cómo deberían manifestarse en la sociedad y la época en que vivimos.
Cuando pienso en ellas, el ejemplo que más me viene a la mente es el de Zapata y la Revolución Mexicana; de la que siempre pensé que no fue más que un conflicto en el que cada líder peleaba solo por sus propios intereses sin importarle lo que fuera mejor para la mayoría de la población; años y años de liderazgos equivocados buscando solo el beneficio personal y el control político del país; pero reflexionando con mayor detalle; creo que durante esa época hubo algunos de ellos, entre los que se encuentra Emiliano Zapata, que no buscaron el beneficio personal sino el bienestar de la mayoría; el de los campesinos.
Durante muchos años Zapata ha sido considerado, junto con Villa, uno de los principales caudillos de la Revolución Mexicana, una persona que siempre buscó la libertad y la justicia; que nunca renunció a sus ideales y que no se vendió a ningún precio; algo que la mayoría de la gente admiramos y respetamos; por desgracia, su imagen ha sido utilizada con fines políticos cuando se trata de ganar seguidores sin importar mucho que las ideologías no sean las mismas.
Estoy seguro que nuestra sociedad sería mejor si las ideas de libertad y justicia de Zapata se aplicaran al sistema de economía y gobierno modernos, pues la situación actual, donde trabajamos durante toda la vida solo para tener apenas lo suficiente para vivir, y las empresas y los políticos buscan beneficiarse a expensas de los ciudadanos comunes es muy semejante a lo que pasaba antes de la revolución donde los hacendados, apoyados por el gobierno, despojaban a los campesinos de sus tierras, los obligaban a adquirir deudas que duraban toda la vida y los hacían trabajar como esclavos, dándoles apenas lo necesario para vivir.
No hay preocupación alguna por crear una sociedad más justa, donde el beneficio de la mayoría sea el objetivo principal; no veo justicia ni la más mínima preocupación por el bienestar general cuando las empresas despiden a miles de empleados cada vez que sus utilidades disminuyen; o cuando sin ninguna preocupación, en su afán por obtener el máximo beneficio económico, siguen vendiendo sus productos (refrescos, bebidas y comida chatarra) sabiendo las adicciones y los graves problemas de salud y sobrepeso que ocasionan; los alimentos modernos crean verdaderas epidemias de obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes y cáncer; y las empresas que los producen, se justifican culpando al consumidor al decir que es él quien decide lo que compra y que le falta realizar mayor actividad física.
Tampoco veo que haya mucha justicia cuando algunos aprovechan los cargos políticos, que se supone tienen para ayudar a crear una sociedad más equilibrada, para obtener solamente beneficios personales; ni cuando los gobiernos promueven reformas laborales y salarios lo más bajos posible con el pretexto de atraer empresas que vengan a solucionar el problema de desempleo que ellos no han tenido la capacidad de solucionar; no hay justicia cuando defendemos con uñas y dientes nuestras ideas y creencias, y al mismo tiempo mostramos una completa intolerancia, e inclusive violencia, cuando otros defienden las suyas; tampoco hay justicia cuando alguien, por la fuerza, nos arrebata lo que hemos logrado con el esfuerzo de nuestro trabajo; pareciera que todo mundo busca encontrar la mejor manera de aprovecharse de los demás; los ladrones, la autoridad, los políticos, los empresarios, los representantes de alguna religión.

Definitivamente no hay justicia alguna cuando en el mundo existen unas pocas personas con tantos recursos y demasiadas con tan solo lo suficiente para sobrevivir.
Tal vez hemos llegado al tiempo en que haga falta iniciar una nueva revolución, pero una con armas diferentes, una revolución que utilice las ideas y la tecnología para cambiar las cosas y que logre que el mundo sea más justo y libre.
¡Necesitamos un mundo más libre y justo…!