viernes, 29 de agosto de 2014

Historias de Ficción-La creación del Hombre

La creación del hombre

Desde los inicios de la civilización, los seres humanos han buscado respuesta a la pregunta más profunda de todas:
¿De dónde venimos?

En cada rincón del planeta, en cada cultura que alguna vez existió, los hombres levantaron la vista hacia el firmamento y construyeron relatos que dieran sentido a su existencia. Ángeles, Nefilim, Anunnakis, mitos y leyendas contadas al calor de las fogatas, relatos de escrituras sagradas celosamente guardadas por los sacerdotes en templos de piedra; unas señalan que fuimos creados en un solo evento, otras que hubo varios intentos previos que fallaron, hasta encontrar la forma correcta; todo ello no son más que esfuerzos, pretendiendo resolver el mismo enigma y así, existen en las tradiciones de toda cultura, una gran cantidad de historias y leyendas sobre la creación; las podemos encontrar en la mitología y en las religiones; algunas afirman que fuimos moldeados de barro por manos divinas; otras, que emergimos de las aguas primordiales del océano, como espuma que toma conciencia de si misma; también se habla de oscuridad y un caos original del que surgió la luz y el orden y, con ellos, la vida. 

Hay relatos que nos describen como seres creados de una mezcla de luz y oscuridad eternamente en conflicto, condenados a buscar para siempre un equilibrio que nunca llega del todo; dentro de todos estos mitos y leyendas existe uno que propone algo radicalmente distinto por las implicaciones que tendría; afirma que no fuimos creados por divinidad alguna, sino que somos resultado del proyecto deliberado de seres físicos, seres de carne y hueso provenientes de mundos lejanos con una tecnología avanzada muy superior a la que hemos alcanzado actualmente.

Esta historia pertenece a la última categoría; no pretende ser verdad ni mentira es ante todo, una posibilidad, una especulación construida sobre la lógica y la imaginación; un poco, o tal vez, demasiado fantástica; pero antes de descartarla, tú que la lees, harías bien en formularte la siguiente pregunta:

¿Y si fuera cierta…?


l. El Concejo del cuarto planeta

Hace aproximadamente 4,000 millones de años terrestres -algo que se pronuncia con facilidad, pero que la mente humana es incapaz de comprender en su verdadero alcance-, nuestro sistema solar era un lugar muy diferente al que habitamos hoy; el sol, una estrella más joven y menos estable, arrojaba su energía con la fuerza de la juventud cósmica; los planetas, todavía en proceso de enfriamiento, ajustaban sus órbitas con la lentitud inexorable de la mecánica gravitacional y; en aquel escenario de gran dinamismo, el cuarto planeta -aquel que hoy conocemos como Marte- era un mundo vivo. Sí, vivo, pero no con la vida que hoy podríamos asociar con la situación actual de ese planeta, sino vivo en el sentido pleno de la palabra; con océanos de agua líquida que reflejaban la luz del sol, con una atmósfera lo suficientemente densa como para retener el calor y vapor de agua, con bosques primitivos que ningún botánico moderno reconocería. Marte, en aquella época remota, era un mundo habitable, y fue elegido precisamente por esa razón como sede de un acontecimiento de consecuencias incalculables.

Un observador hipotético, dotado con los instrumentos adecuados y situado a la distancia correcta, habría podido registrar algo inusual; la llegada, en diferentes momentos y desde diferentes vectores del espacio, de doce objetos de diseño singular.
No se trataba de meteoros ni cometas desviados de su curso, eran vehículos con propulsión propia, cada un procedente de una región distinta de la galaxia. Sus tripulantes, a quienes las civilizaciones posteriores, desprovistas de vocabulario técnico, llamarían simplemente Dioses, habían sido convocados para una misión, como en tantas otras ocasiones, en diferentes sectores del universo.
Para efectos de precisión conceptual en esta historia los llamaremos simplemente "Ingenieros"; no porque su labor fuera exclusivamente técnica, aunque lo fuera en gran medida, sino porque su propósito fundamental era diseñar, crear y poner en marcha el mecanismo más complejo que puede concebirse; la creación de una especie inteligente capaz de evolucionar, de aprender a través de sus errores y aciertos, una especie destinada a crecer hasta convertirse, con el tiempo suficiente, en una forma de vida comparable a la de sus creadores.

ll. Doce mentes, doce visiones del universo

Los doce ingenieros que se reunieron en la superficie marciana aquella vez no pertenecían al mismo planeta ni a la misma raza; procedían de mundos tan diferentes entre sí como puede serlo un desierto de arena de un océano de amoniaco; sus civilizaciones tenían edades que abarcaban cientos de miles de años, todo esto daba como resultado que cada uno de ellos tuviera conceptos radicalmente diferentes sobre cual sería la base que constituiría la vida para esta región del universo; que elementos debían ser utilizados y que tipo de conciencia valía la pena cultivar.
El ingeniero más anciano; aquél cuya civilización había superado hacia milenios las guerras por los recursos y la angustia existencial, y quién ya había participado en proyectos similares, fue el designado para coordinar a tan diverso grupo; no por cuestiones de respeto, miedo o autoridad en el sentido que le damos los humanos a estos conceptos, sino porque, además de la experiencia, poseía algo más valioso que el poder; la paciencia; la paciencia de quién ha visto fracasar proyectos similares en otras regiones del universo y ha aprendido, a costa de siglos de trabajo perdido, que la precipitación es el peor enemigo de la creación.

La primera reunión de trabajo fue, si es que podemos llamar así a un proceso que duró el equivalente a varios años terrestres, un espectáculo lleno de desacuerdos apasionados según los registros posteriores del proyecto. Cada ingeniero, contaba con el conocimiento de las condiciones que dieron origen a la vida en sus propios planetas; además de algunos proyectos menores en los que habían participado anteriormente; y cada uno de ellos estaba convencido, con la certeza de quien ha visto funcionar algo con sus propios ojos, que su método era el correcto.
-Deben ser creados de agua-, argumentó uno cuyo mundo natal era un océano desprovisto de superficie alguna, -el agua es el solvente universal, el medio donde los elementos químicos se transforman en vida inteligente, sin agua no hay vida que valga la pena y pueda evolucionar de manera adecuada.
-El agua es inestable como elemento primario-, replicó otro, quien procedía de un planeta rocoso, con una atmósfera densa, -la tierra, las rocas, los minerales, ahí está la permanencia de la vida, lo que está construido sobre roca dura miles de años, lo que flota en el agua se evapora con el primer cambio de temperatura-
-Propongo que sea la luz-, intervino un tercero cuya civilización había desarrollado formas de vida basadas en campos electromagnéticos; -la vida no necesita cuerpos densos, puede existir como información pura, como un patrón que se perpetúa a sí mismo-
-La oscuridad-, contradijo con calma un cuarto ingeniero, -en la oscuridad nacen las estrellas, en la oscuridad se gestiona la entropía, una especie que nace de la oscuridad y avance hacia la luz siempre tendrá la humildad de quien ha conocido la noche-
El debate y la aportación de pruebas que soportaban sus opiniones podría haber continuado indefinidamente, -los Ingenieros no estaban sujetos a las limitaciones de tiempo que gobiernan la existencia de nosotros los mortales-, si no hubiera sido por la intervención del coordinador con una observación que, en su sencillez, cortó completamente con cualquier punto de desacuerdo; no se podían utilizar elementos ajenos a la región del universo en que se encontraban, importar materiales de otros sistemas estelares habría creado interferencias gravitacionales, contaminación química y, en el peor de los casos, reacciones en cadena imposibles de controlar; el proyecto debía construirse con los materiales disponibles localmente.
Esta restricción, que en un inicio  pareció una limitación frustrante, resultó ser en realidad una guía providencia, al examinar la composición química del joven sistema estelar, sus nebulosas, los océanos de sus planetas, sus primitivas atmosferas, la respuesta se impuso por si sola con la contundencia de una demostración matemática: Hidrógeno, Oxígeno y Carbono, tres de los elementos más abundantes de la región, agua y tierra, dirían más tarde las leyendas, barro, afirmarían las escrituras sagradas, pero la realidad era más precisa y práctica, era la química con la complejidad justa para generar, con el tiempo suficiente, algo capaz de evolucionar y preguntarse a sí mismo de dónde venía.

lll. El gran debate: Forma, tiempo e inmortalidad

Resuelto el problema de los elementos fundamentales, el concejo enfrentó una segunda controversia de naturaleza más filosófica y, si cabe, más apasionada; la pregunta que los dividía en dos bandos con posturas irreconciliables era la siguiente: ¿Debía la nueva especie ser creada directamente en su forma final, o debía surgir a través de un proceso gradual de transformación? 

Los partidarios de la creación directa argumentaban que si el objetivo era producir seres de inteligencia comparable a la de sus creadores, la vía más eficiente era dotarlos de esa inteligencia desde el principio, crearlos, en esencia, a imagen y semejanza de los mismos Ingenieros; esta opción tenía además una consecuencia lógica ineludible; seres creados a imagen de sus creadores deberían compartir también la inmortalidad de estos, pues la muerte pues la muerte es incompatible con una inteligencia plena que ha comprendido su propio mecanismo
Los defensores de la evolución gradual debatían con argumentos igualmente sólidos; un ser creado directamente en su forma final carece de historia personal, de cicatrices acumuladas, de la sabiduría que solo otorga el aprender de los errores, una especie que nunca ha tenido que superar un obstáculo no ha desarrollado la resiliencia necesaria para afrontar los que vendrán más adelante y; más importante aun, la inmortalidad concedida sin haberla ganado, es una condena disfrazada de regalo; una especie inmortal que no ha aprendido a valorar el tiempo jamás utilizará ese tiempo para crecer
El coordinador escuchó ambas posiciones durante lo que, medido en años terrestres equivaldría a décadas; luego señaló algo que ambos bandos no habían considerado; la evolución gradual no era únicamente el camino más largo, sino también el más rico en datos, cada generación que nacía, vivía y moría, dejaba tras de sí un registro, una memoria, la acumulación de sus experiencias que se transmitían, imperfectamente, con sus  errores creativos, a la generación siguiente; era, en definitiva, un algoritmo de aprendizaje de una sofisticación que ningún laboratorio podría reproducir artificialmente; la naturaleza, si se le daba el tiempo suficiente, era mejor ingeniera que cualquiera de los integrante del concejo
La muerte, desde este punto de vista, no era una falla de diseño, sino su característica más brillante; cada individuo que moría liberaba recursos para el siguiente; cada generación que se extinguía dejaba paso a una versión ligeramente mejorada de sí misma, la mortalidad era el motor de la mejora continua, el mecanismo de selección que garantizaba que el proyecto avanzaría siempre hacia adelante, nunca hacia atrás.


IV. El programa para generar vida

Otro de los grandes desafíos que enfrentaron fue el medio para introducir la vida en el joven planeta; el programa utilizado, el ADN, que había funcionado con éxito en otros proyectos, aquí simplemente no funcionaba, al introducir la información descubrieron que esta ocuparía un espacio gigantesco, y que las células resultantes serían masivas solo para contener el material genético; se probaron varias soluciones como la de reducir la cantidad de información, pero esto imposibilitaba la creación de vida, también se descubrió que con una secuencia plana de datos, las células resultantes quedaban expuestas al entorno por lo que no podían sobrevivir, duplicarse ni evolucionar;  esto casi detuvo el proyecto hasta que, en uno de tantos viajes, al observar las estrellas lejanas, a uno de los ingenieros se le ocurrió una idea; que pasaría si el programa ADN se modificaba para darle forma de espiral, similar a las galaxias; y resultó que esto, además de permitir introducir una gran cantidad de información en un espacio microscópico, también la protegía de cualquier ataque del entorno; la solución perfecta.
Con esta comprensión, el concejo alcanzó la unificación que había buscado desde el principio y comenzó a redactar, con la precisión requerida el protocolo fundacional 

V. Los doce lineamientos del proyecto

Al término de las deliberaciones, los Ingenieros establecieron los principios rectores de la creación; cada parámetro fue cuidadosamente revisado y finalmente aprobado
1. Los elementos base para iniciar la vida serán el Hidrógeno, el Oxigeno y el Carbono, por ser de los más abundantes y químicamente versátiles en la región estelar donde se implementará el proyecto
2. El inicio del proceso tendrá lugar en el cuarto planeta del sistema -el que en registros posteriores recibiría el nombre de Marte-, por ser en ese momento el más adecuado para albergar vida compleja; la tierra aún no se había enfriado lo suficiente
3. La información necesaria para generar la vida será codificada en un programa molecular de alta densidad informativa; el ADN
4. El programa ADN contendrá las instrucciones completas para desarrollar vida inteligente de manera progresiva, comenzando en organismos unicelulares y culminando en una especie con compatibilidad genética no inferior al 99% con la de los Ingenieros. 
5. La semilla del programa ADN será introducida en los océanos del planeta designado, aprovechando las condiciones termoquímicas de las fuentes hidrotermales como catalizador inicial
6. El desarrollo de la vida inteligente se producirá de manera gradual mediante el mecanismo de evolución por selección natural, sin intervención directa, salvo en las circunstancias expresamente señaladas en el parámetro undécimo
7. Cada individuo transmitirá a sus descendientes las característica de la especie con una mejora incremental acumulada generación tras generación, garantizando el avance progresivo hasta alcanzar los objetivos del proyecto
8. La totalidad de las experiencias adquiridas por cada individuo quedarán grabadas en la memoria genética del ADN y serán transmitidas, en forma codificada, a las generaciones sucesivas
9. La mejora de la especie se realizará a través de la selección natural, los individuos con mayor capacidad de adaptación al entorno serán quienes perpetúen sus características
10. El estado del proyecto será monitoreado después de un ciclo estelar completo, esto equivale aproximadamente a 225 millones de años; posteriormente con la periodicidad necesaria
11. La intervención directa de los Ingenieros quedará reservada exclusivamente para situaciones que amenacen la continuidad del proyecto en su conjunto, tales como extinciones masivas no previstas, o desestabilizaciones planetarias de origen externo
12. El momento del primer contacto oficial entre los Ingenieros y la especie creada tendrá lugar cuando esta última sea capaz de abandonar su sistema planetario por sus propios medios, demostrando así haber alcanzado el nivel de desarrollo requerido para integrarse a la comunidad interestelar.

VI. Intervenciones y riesgos

El proyecto iniciado hace 4,000 mil millones de años no ha sido nada sencillo, han existido crisis que han requerido la intervención de los Ingenieros y eventos naturales que han estado a punto de terminar con él

La primer crisis apareció al realizar la evaluación al término del primer ciclo estelar, relativamente pronto en términos cósmicos; el núcleo del cuarto planeta, ese Marte fértil y con abundante agua en sus océanos, comenzó a enfriarse de manera inesperada, su núcleo se volvió sólido y como consecuencia perdió su campo magnético; sin este escudo, el viento solar impactó directamente contra el planeta arrastrando su atmósfera hacia el espacio; la vida que apenas había iniciado tuvo que ser reubicada; por ese tiempo el tercer planeta ya se había enfriado lo suficiente y presentaba condiciones ideales para iniciar la vida además que, al ser más grande que Marte y estar más cerca del sol, su núcleo, formado de hierro y níquel en rotación, generaban un campo magnético robusto, lo que servía como escudo protector contra la radiación solar para cualquier forma de vida; su posición orbital, ni demasiado cerca ni muy alejada del sol, garantizaba una franja de temperatura adecuada para la vida derivada del carbono.
La decisión fue tomada con rapidez; aunque el traslado no fue instantáneo ni sencillo; implicó la reintroducción cuidadosa del programa ADN en los nuevos océanos, la selección de los entornos termoquímicos más adecuados, el ajuste de ciertas variables que el cambio de planeta hacia necesario; pero el proyecto sobrevivió y, desde los océanos de lo que más tarde recibiría el nombre de tierra, comenzó de nuevo la lenta evolución hacia formas de vida más complejas.

La segunda intervención ocurrió mucho más tarde, cuando la vida en la Tierra había alcanzado un nivel de complejidad y diversidad extraordinarios, resultó que las especies surgidas no estaban avanzando hacia el desarrollo de una inteligencia superior; el avance se estancó, y la razón era que una rama evolutiva de enorme éxito biológico, los grandes reptiles que hoy conocemos como dinosaurios, había llegado a dominar los ecosistemas con tal eficiencia que otras criaturas, como las de sangre caliente, con mayores posibilidades de evolucionar hacia una inteligencia mayor apenas si podían sobrevivir.
El programa establecía claramente que la intervención solo se realizaría cuando la continuidad del proyecto estuviera en riesgo y el riesgo era real, si los dinosaurios continuaban dominando el planeta durante otro ciclo estelar, la especie que debería evolucionar hasta lograr una inteligencia compleja similar a sus creadores no aparecería.

Así que, para realinear el proyecto con los objetivos originales, un asteroide con las  dimensiones calculadas cuidadosamente fue desviado en su trayectoria con resultados que la geología y la paleontología han documentado con gran detalle; un evento de extinción global que borró del mapa al 90% de las especies existentes; pero que abrió el espacio para que otras más pequeñas, entre ellas los mamíferos, pudieran diversificarse y llegar a evolucionar en seres capaces de preguntarse por su origen al mirar las estrellas y eventualmente, desarrollar la tecnología capaz de dejar su planeta  para llegar a ellas.

Después de la desaparición de los dinosaurios, los seres humanos somos la especie que ha evolucionado en línea con el proyecto diseñado por los Ingenieros; esto puede verse como algo lógico actualmente, pero a lo largo de la historia han existido eventos que casi provocan nuestra extinción y, al mismo tiempo han impulsado la evolución; el peor de ellos hace 900 mil años, un cambio climático extremo con glaciaciones prolongadas y sequías extremas que destruyeron las fuentes de alimento; lo que redujo la población de nuestro antepasado, el Homo Erectus, a poco más de 1,200 individuos; afortunadamente estos pocos sobrevivientes tuvieron la resiliencia suficiente para continuar su evolución; se adaptaron al entorno y prosperaron, la selección natural en su máxima expresión; solo los más aptos y capaces sobrevivieron y, gracias a que con el tiempo 
la situación mejoró, fueron el origen de nuevas especies como el Homo Heidelbergensis que, aunque desapareció hace unos 200 mil años, fue antepasado común del hombre de Neandertal, que también desapareció hace 40 mil años, y del Homo Sapiens, del cual desciende el hombre moderno, que surgió hace unos 300 mil años en el continente africano

Otro evento que casi nos extingue, aunque este fue natural, tuvo lugar hace 74 mil años; el supervolcán Toba, en la isla de Sumatra, hizo erupción y liberó tanta ceniza que bloqueó la luz solar durante años, provocando un invierno volcánico, lo que redujo la temperatura global y destruyó cadenas alimenticias completas; la población de Homo Sapiens se redujo a una cifra de entre 3 y 10 mil personas; por fortuna, nuevamente gracias a la resiliencia y adaptabilidad de nuestros antepasados, logramos sobrevivir y, después de unos pocos años, la situación mejoró  convirtiendo a África en un paraíso; no había desiertos, tenía un clima agradable, vegetación, grandes ríos, abundante caza y pesca; los alimentos estaban casi al alcance de la mano; en estas condiciones, la población creció y mas tarde, hace unos 70 mil años, una especie finalmente tuvo un paso importante hacia el logro del objetivo principal del proyecto; los humanos experimentamos cambios clave en nuestra capacidad mental, desarrollamos un lenguaje complejo y la capacidad de planear a largo plazo y ahora, si el clima cambiaba, en lugar de adaptarnos biológicamente, lo que podía tomar miles de años, inventábamos ropa para el frío, agujas de hueso, construíamos refugios y creábamos nuevas técnicas de caza; estas condiciones ideales no mantenían atados al lugar en que habíamos nacido como especie; en esta ocasión se hizo necesaria una intervención mínima de los Ingenieros, que generó un pequeño desequilibrio climático, causando una disminución en la temperatura y esto, junto con las sequías, obligó a los animales a emigrar en busca de comida, y con ello también el desplazamiento de los humanos, pues cuando los recursos escasearon, aunado al crecimiento poblacional de los años anteriores, incrementó la competencia por ellos; dando origen a un proceso que nos ha llevado miles de años; la expansión humana al resto del planeta

Han existido otras intervenciones más sutiles, que no han requerido una acción tan drástica y han pasado desapercibidas para todo el mundo; como la de reencausar el desarrollo hacia la tecnología 



De esta forma la propuesta que mejor se ajustaba fue la tomar el hidrógeno, el oxígeno y el carbono como bases de la vida; algunos podrían decir, ahí lo tienen, agua y tierra; otros dirían ya ven, fue del barro, pero al final solo con conceptos diferentes para señalar lo mismo; ahora solo quedaba definir la forma en que esta vida sería creada


Nuevamente las discusiones en cuanto a la forma de llevarlo cabo fueron muchas, los temas principales se centraba en si debían ser creados con su forma definitiva, o debían surgir a partir de un lento proceso evolutivo y si debían ser inmortales o no;  si los creaban a imagen y semejanza de ellos, en su forma definitiva, también debían proporcionarles el mismo grado de inteligencia, y por lo tanto, al igual que sus creadores, deberían  ser inmortales también;  por otro lado los que estaban a favor del proceso evolutivo, señalaban que, aunque implicaba más tiempo, también traía consigo un mayor aprendizaje y un proceso de mejora constante mediante la selección natural y, naturalmente, la evolución hacia una forma de vida más desarrollada implicaba que deberían tener un periodo de vida definida

¿Cuándo se considerará terminado este proyecto y cuándo lograremos encontrar a los responsables de nuestra creación?; cuando, por nuestros propios medios, salgamos de nuestro sistema solar; solo entonces estaremos capacitados para conocerlos y entenderlos; estaremos integrándonos a un sistema mayor en el que podremos continuar con nuestra evolución

Las historias y las metáforas se han usado desde la antigüedad de manera muy exitosa para transmitir conocimientos; podemos encontrar ejemplos en la biblia, en obras como las mil y una noches; y en los incontables relatos de fábulas, cuentos y leyendas. El uso de estos métodos implica una mayor probabilidad de recordar el mensaje transmitido..
 
 




 
 

¡Libera tu potencial…!



 

 

viernes, 8 de noviembre de 2013

Reflexiones-Luz del mundo


Luz del Mundo

“Ustedes son luz para el mundo; no se enciende una lámpara para ponerla debajo de un cajón, sino para ponerla en un candelero, para que ilumine a todos…”
Evangelio de San Mateo


Haciendo a un lado el aspecto religioso de esta metáfora del evangelio, este es un gran tema para reflexionar, ¿Cuál es el significado de estas palabras; qué significado tiene el ser luz para el mundo; cómo podemos iluminar a los demás, o como podemos beneficiarnos nosotros, nuestra familia, amigos, o compañeros de trabajo de la luz de otras personas, como entendemos la parte del texto nos señala que la luz no se debe esconder?. Generalmente, el significado de estas palabras será diferente para cada uno de nosotros; dependerá siempre de nuestras experiencias, nuestras creencias y conocimientos, y sobre todo, de la forma como interpretamos lo que sucede en nuestras vidas, me gustaría compartir con ustedes algo de lo que estas palabras significan para mí:

Desde el momento en que somos concebidos por nuestros padres, cada uno de nosotros representa, genéticamente hablando, lo mejor, lo más evolucionado no solo de nuestra especie, sino de nuestro planeta. A través de la unión de nuestros padres, recibimos como herencia la combinación de las mejores características de miles de generaciones de ancestros, esto por sí solo nos garantiza que potencialmente nacimos con las habilidades y el equipamiento necesario para lograr el éxito en cualquier situación de la vida con la que nos enfrentemos.
En el momento en que llegamos a este mundo, somos potencialmente perfectos; si exceptuamos los nacimientos con defectos congénitos, el resto de nosotros nacimos con la misma capacidad física, mental y emocional; con las mismas posibilidades de éxito y desarrollo, y durante nuestro periodo de vida tenemos una responsabilidad básica, la de perfeccionar estas capacidades y utilizarlas al máximo, sin restricción alguna para, de esta forma, crear también nosotros, al igual que nuestros ancestros, una vida más evolucionada, con mayores recursos y habilidades, contribuyendo a nuestro desarrollo y el de quienes nos rodean; no nacimos para esconder la cabeza bajo la tierra, como las avestruces, debemos buscar la forma de desempeñarnos en la vida al 100% de nuestras capacidades, sin bloqueos impuestos o autoimpuestos por la costumbre, por las creencias o por las opiniones de otros.


Es muy común ver que el potencial con el que contamos al momento de nacer va disminuyendo durante nuestro desarrollo por diferentes situaciones; en algún momento alguien nos dijo repetidamente, que algo que estábamos intentando no se podía y listo, ya tenemos programado mentalmente un freno que reduce el uso de nuestras capacidades y nos impide avanzar como debiéramos; después alguien nos dijo que debemos estar quietos, no movernos ni hacer demasiado ruido, y va, otro freno mental que nos hace difícil tomar la iniciativa en alguna situación que se nos presenta; alguien más nos dijo que es preferible la seguridad al riesgo y se fijó en nuestra mente un freno más que nos complica el aceptar riesgos ante una situación en la que debemos tomar una decisión; solo imaginemos la gran cantidad de frenos mentales que se forman durante la vida de una persona; la forma en que el ambiente, los medios masivos de comunicación, y las personas con quienes interactuamos nos van condicionando; todo esto nos impide desempeñarnos a nuestro máximo potencial en lo que hacemos; en pocas palabras, hemos sido amaestrados para desempeñarnos y utilizar nuestras capacidades solo al mínimo necesario
Utilizando como ejemplo los autos, es como si en el momento de nuestro nacimiento nos hubieran equipado con la potencia de un Formula 1 y nos desempeñamos como un antiguo vocho (escarabajo) de VW; o también sería como manejar un auto con el freno de mano activado; y lo peor de esto es que no nos damos cuenta; estamos tan acostumbrados a ello que pensamos que es lo normal, que las cosas están bien y que no tenemos porque cambiar nada; o en ocasiones pensamos que es nuestro destino, nuestra mala suerte, o las condiciones en las que nos tocó vivir; y nos resignamos a seguir con la misma vida de siempre, sin buscar algo más; sin intentar ningún cambio.


La mejor forma de dar cumplimiento a la misión que tenemos como seres humanos es la de desempeñar lo que hacemos siempre en el máximo nivel, sin esconder nuestras capacidades, siempre en el 100%, no al 70%, ni al 80%

Debemos cuestionarnos constantemente nuestras creencias y actitudes; trabajar en identificar y eliminar todas las cadenas y frenos mentales que tenemos y que nos impiden desempeñarnos al máximo; si ya tenemos, o adquirimos una nueva habilidad es para utilizarla y ponerla en acción no para dejarla dormida, de lo contrario sería como comprar un auto nuevo y guardarlo en el estacionamiento de nuestra casa, esperando el mejor momento para utilizarlo.

Todo el potencial con el que nacimos debe ser, no solamente conservado sino, incrementado y mejorado, para ser utilizado y mostrado en cada una de las acciones que realizamos diariamente, sin miedo alguno a las posibles reacciones de los demás.

De que le servirían a alguien poseer una gran cantidad de habilidades y conocimientos; ser el mayor genio que jamás haya existido en la historia, si vive alejado del mundo, encerrado en sí mismo, si se pasa el tiempo pegado a los videojuegos sin interactuar con alguien más, o si vive solo para divertirse, sin aprovechar el tiempo en contribuir a su desarrollo personal y el de quienes lo rodean; tanto potencial desperdiciado, sin utilizar; y esto, considerando que aún mantiene intactas las habilidades con las que nació, ¿pero que pasa si ni siquiera se ha preocupado por mantenerlas?; lo más seguro es que ya las haya perdido, que se hayan atrofiado por no haberlas utilizado.

Durante el periodo de tiempo que dura nuestra vida, habremos de experimentar y de aprender muchas cosas y tenemos la responsabilidad de compartir estos conocimientos con quienes nos rodean. En la vida diaria interactuamos con muchas personas; familia, amigos, compañeros de trabajo o de la escuela, y siempre que nos sea posible debemos buscar el desarrollo del grupo, no podemos buscar beneficios solo para nosotros, porque esto sería una restricción a nuestro propio desarrollo, los conocimientos y las habilidades adquiridas se deben compartir con tantas personas como sea posible y para esto el uso de la tecnología es un gran apoyo.

Esta es la mejor forma de iluminar el ambiente que nos rodea, influyendo con el ejemplo, y compartiendo nuestros conocimientos y habilidades con los demás; de esta manera promovemos un desarrollo en sociedad y no solo individual.

¿Cuál es la mejor edad para hacerlo?; cualquier edad es buena, las personas no tenemos fecha de caducidad, si por los años consideramos que aún somos demasiado jóvenes y que tenemos todo el tiempo del mundo; o que por la edad ya no estamos en condiciones de seguir aprendiendo, desarrollando nuevas habilidades y contribuyendo al desarrollo de otros estamos equivocados y debemos eliminar esta idea de nuestra mente; todos tenemos algo que compartir que puede ser útil a los demás.

No tenemos que inventar nada, la historia está llena de personajes que utilizaron sus capacidades al máximo; vamos a buscar nosotros también la forma de eliminar los frenos y condicionamientos mentales que actúan como verdaderas cadenas y nos impiden movernos y desempeñar nuestro máximo potencial, vamos a desarrollar nuevas habilidades y a buscar los medios de compartirlas con tantas personas como sea posible.


“Me molesta mucho cuando alguien me dice que no soy capaz de hacer algo, pero lo que realmente me emp@#$…es cuando me lo dicen y yo les creo”

Vale la pena reflexionar un poco y preguntarnos si nos estamos desempeñando al 100%, sin restricciones; o si escondemos nuestras capacidades y avanzamos por la vida con el freno de mano puesto.

 ¡Despierta, libera tu potencial, trabaja en tu mente…!

viernes, 1 de noviembre de 2013

Reflexiones-Sal de la Tierra

Ustedes son la sal de la Tierra




¿Por qué nos comportamos como lo hacemos, qué es la personalidad, cuándo y cómo se forma, es posible modificarla, mejorarla?

Nuestra personalidad está conformada por varios aspectos, que van desde nuestra apariencia física, la forma como reaccionamos a lo que nos sucede, y la manera de comportarnos, es lo que nos distingue de los demás, lo que la gente aprecia de nosotros al conocernos.
La personalidad nos hace actuar de manera extrovertida, introvertida, neurótica, preocupada, alegre, triste, confiada; hay tantas personalidades como personas hay en el mundo; cada uno de nosotros posee una serie de características físicas, mentales y emocionales que, combinadas, forman nuestra personalidad y nos hacen únicos; éstas características han sido grabadas en nuestra mente, en el subconsciente, a través de la experiencia, con una fuerza tal que nos marcan el camino a seguir ante cada situación que se nos presenta en la vida.

La personalidad se ha estudiado por siglos, los siguientes párrafos son una muestra de cómo este tema fue tratado incluso en la religión...

“Ustedes son la sal de la tierra, y si la sal se vuelve desabrida, ¿con qué se le puede devolver el sabor?, ya no sirve para nada sino para echarla a la basura”
Evangelio de San Mateo

Cuando lo leí por primera vez me quedé impresionado por el significado de estas palabras y desde entonces ha sido uno de mis temas de reflexión favoritos, sobre todo porque siempre he sido un poco introvertido, demasiado controlado emocionalmente y poco expresivo; ¿Cuál fue el significado que le di a estas palabras?; todos sabemos que el uso principal de la sal es para dar sabor a los alimentos; y en este caso estas palabras se refieren a la pasión con que se vive la vida, al sabor que cada uno de nosotros le damos a lo que pensamos, decimos y hacemos; al color emocional con el que pintamos nuestro mundo y el de todos aquellos que nos rodean.

La pasión y el fuego interior de la vida

Todos hemos conocido personas que cuando llegan a una reunión parece como si iluminaran el lugar, llaman la atención con su apariencia, su voz, o su manera de comportarse; en algún aspecto de su vida actúan sin temor alguno a lo que piensan los demás sobre ellos y su comportamiento; la mayoría de la gente se siente atraída hacia ese tipo de personas, alguien puede decir que tienen carisma; o que son líderes naturales, que tienen suerte, o dinero, o que es por la posición que ocupan en la sociedad o en alguna empresa, o algún otro comentario similar, pero lo cierto es que en algún aspecto de su vida, hacen las cosas con una pasión que nos atrae, generalmente estas personas no tienen miedo en mostrar sus emociones, si practican algún deporte siempre dan su máximo esfuerzo, no se reservan nada para después; si es en su trabajo ponen en práctica todas sus habilidades y experiencia para realizarlo de la mejor manera posible; y en el aspecto personal siempre están buscando como mejorar y desarrollar nuevas habilidades; hacen literalmente lo que la biblia dice, le dan sabor a la vida.
Recuerdo que hace tiempo un amigo de nacionalidad Alemana me contaba sobre un viaje que realizó, con su esposa, en un crucero por el norte de Europa, la totalidad de los pasajeros eran originarios de los países escandinavos, mi amigo recordó que se quejaba de que el ambiente era frio y aburrido, sin emociones; y en ese momento le comentó a su esposa, “como hacen falta aquí un buen grupo de latinos para animar las cosas”

No tengas miedo de mostrar tus sentimientos
Cuando somos niños no tenemos problemas en vivir la vida mostrando de manera natural nuestras emociones ante cualquier situación, pero con el paso de los años se nos condiciona para no demostrar lo que sentimos, para controlarnos, y así, algunos terminamos siendo personas introvertidas, grises, sin sabor pero, pensándolo mejor, y aunque siempre da un poco de temor lo nuevo; ¿por qué no tratamos de liberar nuestro lado emocional y lo aplicamos a lo que hacemos?; no se trata de buscar cosas o situaciones estresantes ni peligrosas, ni de estar todo el tiempo riendo o jugando, o salir de parranda cada fin de semana; tampoco se trata de dejar que el temperamento nos domine y perder el control ante cualquier situación; se trata de realizar nuestras actividades diarias con amor, con pasión, con ánimo, poniendo en juego todos nuestros recursos y habilidades, no reservándonos ningún esfuerzo para otra ocasión.

Que el fuego de tu pasión llegue a tantas personas como sea posible
Vamos a interesarnos por los demás, a hacer nuestro trabajo de manera perfecta, tratemos de ser los mejores estudiantes, los mejores amigos, busquemos seguir siendo la mejor opción para nuestra pareja; no por ser mejores que otros, pues esto no sería más que competencia, sino por mejorar nuestro propio desarrollo y el de quienes nos rodean, vamos a esforzarnos en adquirir nuevas habilidades y a compartirlas con los demás, en resumen, vamos a ponerle sabor y pasión a las cosas; vamos a llenar de color nuestro mundo.



¿Y tú, cómo prefieres vivir tu vida a todo color o solo en tonos grises?


¡Libera tu potencial!